miércoles, 29 de julio de 2026

517.- TONALÁ 500 AÑOS. Capítulo No. 7

 




CAPITULO NO. 7

PRIMAVERA ARQUEOLÓGICA E HISTÓRICA

EN GUADALAJARA

 

 

     Este sencillo ensayo lo plantemos gracias al Señor de la Historia como un jubileo, por ello lo hemos titulado TONALÁ 500 AÑOS, la llegada de los españoles a Tonalá y los inicios de la primera evangelización en marzo de 1530, este inicio de la antigua evangelización coincide providencialmente con el grandioso jubileo de los 2000 años del inicio de la Evangelización  por el Señor Cristo Jesús  en el año 30, la Buena Nueva, la llegada del Reino de Dios, donde ya expresábamos en capítulos anteriores el cumplimiento de ese jubileo en la lectura que hace el Señor del profeta Isaías en la sinagoga de su pueblo Nazaret, inicia su maravilloso camino de la Evangelización , así tenemos dos jubileos simultáneos por un lado los dos mil años del inicio de la vida pública del Señor  y por otra los 500 años del inicio de la antigua evangelización del Occidente de México iniciada en el reino indígena de Tonalá en 1530, las fechas de esos jubileos nos invitan a que reflexionemos con detenimiento y profundidad sobre la tarea de la evangelización en nuestro tiempo, el inicio de una nueva evangelización a partir del Concilio Vaticano II.

 

    Estos jubileos teológicos  de la historia sagrada y de la evangelización definen por sí mismo nuevas metodologías arqueológicas e históricas, pues en efecto el jubileo como hemos dicho  no es un recordatorio del pasado  sino desemboca en profundos cambios de la historia presente, liberar en nuestro tiempo de toda opresión  y esclavitud, saldar todas aquellas deudas históricas, liberar al explotado, esa es la verdadera misión de la arqueología y la historia, no es estar describiendo el pasado de manera infructuosa, es tierra que ha de dar nuevos sembradíos, por ello la arqueología y la historia nos comprometen con la problemática del presente  y traza nuevos caminos para el futuro.

 

   Dentro de estos jubileos que estamos por celebrar uno de ellos es primordial y fundamental en esa antigua evangelización: las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac un 12 de diciembre de 1531, es decir dentro de casi cinco años se cumplirán los 500 años de este acontecimiento , ya hemos dicho que los inicios de la antigua evangelización en el Occidente de México  inician en 1530 en la Capilla de la Cruz Blanca en Tonalá, por lo cual podemos decir que el mayor y más importante fruto de esa antigua evangelización es la Virgen de Guadalupe que representa la mayor inculturación de esa primera evangelización  y que plantea ante este jubileo de 500 años varias tesis teológicas, aquí nos permitimos trazar algunas líneas iniciales.

 

      Su servidor trabajaba  en los talleres de calzado de dama en Guadalajara, en esa época de oro que hicieron de Guadalajara la capital de calzado de dama en Latinoamérica, lamentablemente en ese tiempo  ya gravemente impactada por distintos factores que me permito mencionar en la sencilla obra inconclusa de su servidor titulada: “Las sandalias del Carpintero de Nazaret” 

 

     El sábado y el domingo que no íbamos a los talleres de calzado  me gustaba ver y recorrer las maravillas de Dios en su creación  en la Barranca  de Huentitán-Oblatos, de manera  que la recorría desde la Coronilla en Zapopan hasta la colonia Jalisco, pero en una ocasión bajando por la Barranca de Huentitán el Alto decidí seguir el curso hacia el este del río Santiago  y llegando a la hidroeléctrica de Colimilla subí por un camino  o vereda que me habían dicho que llevaba al pueblo de San Gaspar, al subir  a la parte plana me quede terriblemente impactado, petrificado, como si hubiera llegado de pronto a otro mundo o planeta, a un mundo surrealista inimaginable y terrible, ahí estaban los vertederos de San Gaspar, cerros formados de cientos y miles de toneladas de basura, cientos de mujeres y niños entre aquellas montañas humeantes de basura y polvo, recuerdo que había un grupo de niños  comiendo entre todos unas sandías, fue un despertar a una realidad desgarradora, esa visión me transformó  en otro ser, algo moría en mí, moría la razón y el ser del hombre, ese mundo del progreso y la modernidad en que había vivido se derrumbaba estrepitosamente , desde aquel momento  no volví a ser el mismo, poco tiempo después dejando los talleres de calzado tome el camino hacia esos mundos surrealistas y dantescos,  la otra cara del mundo de la felicidad instantánea y desechable , el cráneo  y el cementerio de la sociedad brutal e irracional de la sociedad de consumo.

 

   En pocos meses me adapté a esos paisajes infernales y apocalípticos , pero también Dios por medio del Señor Cristo Jesús me dio la gracia de conocer esos pueblos prehispánicos desconocidos en torno a Guadalajara  como era San Gaspar, de rostros hermosos toscamente indígenas que tenían por trabajo  cultivar en sus campos flores, se quitaban aquellos campos de flores y los hacían bancos de arena  y luego en aquellos huecos eran rellenados con basura y luego vendidos como lotes para construir viviendas arriba de miles de toneladas humeantes.

   A veces los pepenadores buscando un descanso nos sentábamos en las raíces caprichosas de aquellos viejos árboles que encorvados   meditaban y nos invitaban a la hospitalidad de su sombra, eran hermosos árboles como camichines y particularmente espectaculares zalates. Junto a San Gaspar está el pueblo de Zalatitán que quiere decir precisamente lugar de los zalates, había árboles majestuosos y bellos que deberían de ser patrimonio natural y cultural de estos pueblos y sin embargo fueron destrozados.

 

    Había ahí un compañero llamado Guillermo que le decían Mukis  y nos sentábamos bajo las grandes raíces de aquellos árboles, Guillermo tenía una voz tipo tenor, una voz fuerte y profunda, bronca y silvestre que al ponerse a cantar parecía que retozando libremente recorría aquellos paisajes de basura y de huertas de flores, ese canto como un manantial traía por momentos paz a esos corazones destrozados por la pobreza y en aquel trotar de  cantos se veían en los caminos  venir hombres dirigiéndose a su pueblo San Gaspar con su carretillas llenas de flores: Margaritas, estercitas, rosas, guadalajaras, nubes, perritos,  madroño, dalias, jirasoles, etc.

 

    Unas imágenes que en lo personal a mí me fascinaban era cuando las mujeres de San Gaspar venían de sus huertas de flores, en su cabeza traían enredado su rebozo y arriba de este traían cargando  tercios de distintas flores, ver a esa muchachas de San Gaspar  cargando en su cabeza flores era una imagen que superaba extraordinariamente esa imagen mundialmente conocida de Frida Kahlo  con flores adornando su cabeza  y que se ha vuelto un símbolo cultural para reconocer a la mujer mexicana, esas flores definieron su pintura.

 

     Muchas personas y familias de San Gaspar iban a pepenar al vertedero, de manera que hicimos amistad con muchos de ellos y nos invitaban particularmente a la Fiesta de San Gaspar  que forma parte del tiempo de Navidad, los Reyes Magos, San Gaspar  que siguiendo una estrella llegan a la gruta, al pesebre de Belén y encontrando a la Sagrada Familia  adoran al Niño Dios  y le ofrecen sus dones: oro, incienso y mirra.

 

   Dentro de ese riqueza y hermosura de la religiosidad popular fruto de aquella primera evangelización San Gaspar se transformaba en el pueblo de Belén, en el pesebre donde Dios compadecido del extravío de los hombres se hace hombre, San Gaspar es un nacimiento viviente.

  

    Mi  amigo y hermano Guillermo a quien aún veo ocasionalmente en el tianguis del Baratillo  recordamos  a veces aquellos alegres paisajes infernales a un lado de campos de flores, aquellos inolvidables paisajes de flores sembraron en nuestros  corazones las primaveras, hicieron brotar tras aquellos cantos la reflexión teológica, en aquel pueblo indígena  a donde se encaminaban los Reyes Magos se ilustraba, se pintaba el milagro Guadalupano, la tilma de Juan Diego, el indígena lleno de flores del cerro del Tepeyac  en el mes de diciembre , se transforman esas flores en la imagen de la Virgen de Guadalupe, el color de la flores plasman en la tilma  del indio la imagen de la Virgen de Guadalupe, las flores de San Gaspar toman un sentido teológico.

 

   Esto lo podríamos ver un poco más teológico: es el nacimiento de la mujer mexicana del seno del mexicano indígena, así como Eva  nace del costado de Adán, así del seno de la tilma del indígena nace la mujer, la fe encarnada, la inculturación perfecta de aquella evangelización, esa antigua evangelización ha de ser iluminada y comprendida desde esa luz de la Virgen de Guadalupe.

 

LA CIUDAD DE MÉXICO MESTIZA

 

   Para entender un poco mejor lo anterior hemos de ver las grandes diferencias entre la ciudad de México y Guadalajara, antes de la conquista española hemos de ver que la maravillosa ciudad de México Tenochtitlan  fue totalmente arrasada y destruida por los españoles pero ahí se construyó la ciudad de México que conocemos, se da un mestizaje muy importante que se corona con las apariciones de la Virgen de Guadalupe, la Virgen representa teológicamente ese mestizaje y el indio se vuelve actor y protagonista primordial de esta historia, la Virgen de Guadalupe habla en náhuatl y se imprime su imagen en la vestimenta indígena, en el ayate o tilma del indígena, el cerro del Tepeyac es una imagen borrosa de las pirámides del México Tenochtitlán destruidas, es el reconocimiento teológico del indio ante los conquistadores  sedientos de poder y oro  que justifican  esa explotación del indio  argumentando que eran animales, una bestias irracionales  sin alma que podían en consecuencia ser despojados de tierras y bienes,  ser herrados y esclavizados, el hecho Guadalupano contradecía esas tesis que supuestamente frenarían la crueldad de los conquistadores contra los indígenas, la Virgen de Guadalupe era una defensa y justificación ante los horrores de la conquista.

 

GUADALAJARA CRIOLLA

 

   Ya hemos expresado que Guadalajara es desde sus orígenes una ciudad netamente criolla  que busca distanciarse siempre de los pueblos indígenas en sus emigraciones iniciales, si bien dura dos años en Tonalá de 1533 a 1535 pero emigra luego del otro lado de la Barranca de Huentitán hacia el pueblo de Tacotlán y de ahí al Valle de Atemajac, de Tacotlán no pasa a instalarse en el reino indígena de Tonalá  sino a distanciarse de este mediante la barrera del río San Juan de Dios y luego amurallándose al poniente con los altos muros de los conventos, Guadalajara se conocerá durante toda la colonia como una ciudad netamente criolla que niega y desconoce a los pueblos indígenas, vive dentro de esa burbuja étnica del conquistador que perdura hasta la actualidad.

 

     Agradezco mucho al padre Tomás de Híjar Ornelas  que es el distinguido cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara y a quien debo por sus pláticas y libros el interés por Fray Antonio Alcalde, gracias a ello tiene su servidor  mayor conciencia  y claridad  sobre el Santuario de Guadalupe, en este caso un libro en particular  del Padre Tomás de Híjar  me ha permitido  comprender con nuevos matices la religiosidad popular: Las Pastorelas en Jalisco, esa hermosa y colorida religiosidad popular enraizada  especialmente en los pueblos indígenas,  gracias a esa influencia puedo ahora  ver  con mayor nitidez y profundidad  las vivencias y recuerdos  que tuvimos del pueblo de San Gaspar de las Flores, ese Nacimiento viviente en Tonalá transformado luego por Guadalajara en un basurero.

 

    Sin la influencia y orientación del padre Tomás  de Híjar no podría su servidor  comprender adecuadamente al ilustre Fray Antonio Alcalde en cuanto a su labor pastoral y admirables obras, gracias a   sus amables pláticas habíamos plantado una tesis teológica inicial sobre el Santuario de Guadalupe  construido por Fray Antonio Alcalde  en el marco de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, desprendidas de estas charlas decíamos  que podemos observar que el Occidente de México en esa antigua evangelización que perdura hasta nuestros días podemos ver que se sintetiza en tres centros marianos: La Virgen de Zapopan, la Virgen de San Juan de los Lagos  y la Virgen de Talpa, probablemente vista esta cuestión  por el ilustre fray Antonio Alcalde busca mediante la construcción del Santuario de Guadalupe  romper esa tradición criolla de Guadalajara y poner atención en la presencia indígena, sin embargo podemos observar el fracaso de Fray Antonio Alcalde, Guadalajara no reconoce a los indígenas y en consecuencia rechaza el culto guadalupano  en su santuario en Guadalajara, esto sin duda tiene que ser analizado teológica e históricamente  en este jubileo de los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y su celebración simultánea  en los santuarios guadalupanos concretamente en el de Guadalajara, ese es el fundamento de una teología indígena o teología mexicana por el momento  incipiente y vaga.

 

   Con esa inspiración en las Pastorelas de Jalisco del distinguido cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara  donde menciona las pastorelas de San Gaspar,  vemos que San Gaspar de las Flores por la religiosidad popular se transforma en el pueblo de Belén, en el Pesebre, en el Nacimiento hacia donde se encaminan los Reyes Magos, este pueblo como decimos es un nacimiento viviente,  es un pueblo netamente indígena de los más hermosos del reino de Tonalá, es la religiosidad popular encarnada expresada en forma colorida en las pastorelas, danzas, peregrinaciones, mandas,  etc.

 

DESTRUCCIÓN DE LOS PUEBLOS INDIGENAS

POR GUADALAJARA EN LA ACTUALIDAD

 

       Qué inhumano, que crueldad por parte de Guadalajara  que a los pueblos indígenas  cargando a sus espaldas siglos de explotación y esclavitud y aprovechándose de su marginación, pobreza y vulnerabilidad  hagan ahora de sus tierras y de sus campos de flores  los grandes vertederos  de la basura industrial  de Guadalajara, son ellos los más pobres los que pagan esa sociedad brutal e irracional  instantánea y desechable, son ellos los que pagan el precio terrible de la sociedad de consumo, y este desprecio y destrucción de los pueblos indígenas por Guadalajara lo reafirma y corona luego al destruir con saña sus propias zonas arqueológicas  como lo vemos dramáticamente en el vertedero Coyula-Matatlán.  

 

 En esta Guadalajara  criolla de hoy no hay culpa ni remordimiento,  no hay conciencia ni denuncia o juicio que lo señale, no hay tapatíos que defiendan  o levanten la voz  por los pueblos indígenas en torno a Guadalajara que yacen en el olvido y la marginación,  este es un gravísimo olvido y omisión de la mayoría de   historiadores, cronistas, antropólogos y arqueólogos de Guadalajara  que representan esa vieja escuela, por ello el ilustre fray Antonio Alcalde  construye el Santuario de Guadalupe  para que Guadalajara criolla petrificada despierte y rompa esa burbuja  y muralla  y reconozca y respete los derechos de los pueblos indígenas  particularmente los que están en torno a ella, la Virgen de Guadalupe en su profundidad teológica es un reconocimiento absoluto y  fundamental de los derechos de los indígenas mexicanos, pero lamentablemente esa iniciativa y petición de fray Antonio Alcalde no ha sido escuchada y atendida por Guadalajara.

 

   De igual forma agradezco mucho al padre Tomás de Híjar que me haya dirigido con el padre José Manuel Gutiérrez  Alvizo  Director del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara  que gracias a su atención y amabilidad he conocido en parte los grandes tesoros históricos que guarda la Iglesia, pero muy particularmente conocer  sus tesis, ensayos y libros que ha escrito el padre José Manuel Gutiérrez que han sido de gran utilidad para su servidor  y me han permitido  reorientar con mayor objetividad y claridad estas sencillas reflexiones, su libro titulado: “Arrincando Sospechas,  la inédita visita episcopal de don Juan Ruiz Colmenero a la doctrina de Tonalá y los beneficios curados de los Altos (1648), es un documento fundamental que nos permite conocer  casi 100 años después de la conquista española y del asentamiento definitivo de Guadalajara en 1542 la situación crítica y lamentable en que se encontraban los pueblos  indígenas de Tonalá, en este importante documento publicado por el padre  José Manuel Gutiérrez y en donde al hablar de Coyula en la página 101 de su libro leemos:  “y dijeron los vecinos, que son solo siete, todos indios” Podemos ver asombrados que casi 100 años después de la conquista el pueblo de Coyula prácticamente ha desaparecido, esto es dramático,  un tema también interesante de este libro es la descripción de las cofradías, una institución que fue fundamental para los indígenas y que en su tesis para titularse el padre José Manuel Gutiérrez aborda con más profundidad  las cofradías, así como su tratado sobre los pueblos indígenas en torno a Zapopan publicado por el Boletín Eclesiástico  cuyo director es el distinguido padre Tomás de Híjar, en todo ello vemos  una preocupación real por ese olvido histórico de los indígenas por Guadalajara   particularmente en Tonalá y  Zapopan.

    En esta visita del Obispo  Juan Ruiz Colmenero  a Tonalá y particularmente los altos de Jalisco  podemos ver la fuente y las raíces  que dieron luego origen a la Guerra Cristera  y en que dentro de unos días Dios mediante se dará inicio al Jubileo de este importante acontecimiento, hablar de los Altos de Jalisco es hablar ante  todo de los Cristeros, este acontecimiento que marcó profundamente  la Iglesia en Guadalajara  en los últimos tiempos, pero ello tiene profundas raíces  descritas en este libro del padre José Manuel Gutiérrez, tenemos mucho que oír y aprender de estos personajes de los Altos de Jalisco.

 

  Necesitamos estudiar y profundizar más sobre este libro del padre José Manuel Gutiérrez ya que describe  aspectos muy importantes sobre el estado de los templos y capillas, describe las imágenes religiosas que se veneran tanto en escultura como en pinturas, destacándose e en esas descripciones las advocaciones  a la Virgen María, particularmente la de San Juan de los Lagos, vemos que en ninguno de ellos aparece la Virgen de Guadalupe, cien años después de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac  no aparecen en este documento  referencias al culto guadalupano en los pueblos que visita el obispo Juan Ruiz Colmenero, por lo cual podemos concluir que el culto Guadalupano en la Arquidiócesis de Guadalajara fue tardío, e inclusive podemos proponer como una hipótesis o posibilidad que fue el obispo fray Antonio Alcalde el que da inicio formal al culto guadalupano , pero hemos de considerar como expresa mi hermano Francisco  de habiendo  una rivalidad histórica entre la Ciudad de México y Guadalajara  e inclusive en el campo religioso no fue aceptada la Virgen de Guadalupe por Guadalajara centrándose más bien en el culto  a la Virgen de Zapopan.

 

 

  Un tema fundamental es sin duda la Virgen de Zapopan y su relación con la peregrinación de Guadalajara, los 500 años  de las apariciones de la Virgen de Guadalupe y el Santuario de fray Antonio Alcalde permitirá un interesante debate histórico y teológico  sobre la fe en Guadalajara y sin duda estos documentos, ensayos   y libros tanto del padre Tomás de Hijar como del padre José Manuel Gutiérrez nos dan líneas interesantes e importantes para orientar esas reflexiones  históricas y teológicas  enmarcadas en esos trascendentales jubileos.

 

   Y naturalmente, no puedo dejar de agradecer la atención de su amistad de casi 30 años del Sr. Felipe Nuño González  actual presidente del Ejido de Huentitán el Alto  de quien mucho he aprendido  por la forma analítica y critica en que trata la historia  tanto de Guadalajara como de  su pueblo de Huentitán el Alto  y cuya patrona es la Virgen de Guadalupe, sin su orientación muchos de los puntos y tesis  planteados en este sencillo documento no hubieran sido posible concluirlos, le pido a Dios por Cristo Jesús que pueda celebrar esa feliz fiesta de su pueblo sobre los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

 

LA HISTORIA DE LOS CONQUISTADORES

ESPAÑOLES A SU LLEGADA A TONALA EN 1530

 

   Pareciera que la historia del Occidente de México inicia exclusivamente  con la llegada de los españoles a Tonalá, son ellos los que hacen la historia, los pueblos indígenas no tienen historia, y si algo tienen debe de ser borrada y destruida, la historia está hecha a su modo para exaltar y celebrar su poder y riqueza, reconocer sus grandes propiedades que han sido despojadas a los indígenas, la historia se vuelve en un instrumento de poder, dominio y despejo, la historia es una justificación de la destrucción y el exterminio de los pueblos indígenas originales, muy poco o casi nada se ha hecho por el rescate histórico de la historia del reino indígena de Tonalá, esto alcanza grados irracionales y brutales al destruir actualmente Guadalajara la  monumental zona arqueológica de Coyula en Tonalá y hacer ahí su basurero ante un INAH Jalisco que desde hace mucho tiempo y sin darse cuenta es un muerto viviente, este viejo y obsoleto modelo histórico  ha llegado a su fin.

 

 

 

 

 

LAS NUEVAS PRIMAVERAS ARQUEOLÓGICAS,

HISTÓRICAS Y TEOLÓGICAS EN GUADALAJARA

 

      Sea por la historia o sea por la fe  la cuestión indígena mexicana es el centro y eje fundamental de estos jubileos, para celebrar los jubileos históricos  y teológicos como la llegada de los españoles a Tonalá, los inicios de la antigua evangelización o los 500 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe a celebrarse en templos y santuarios  de México  se ha de reconocer sobre todo a los indígenas y es precisamente lo que Guadalajara no quiere.

 

     El pintoresco pueblo indígena de San Gaspar en Tonalá   coronado de flores ha sido transformados sus campos floridos en basureros, la zona arqueológica de Tonalá se han intercambiado grandiosas plataformas y pirámides  prehispánicas por plataformas y pirámides de basura, Guadalajara criolla sigue con ese proceso destructivo de la conquista, destruye con su basura los campos de flores y los paisajes paradisiacos de la Barraca del río Santiago y ha hecho de ellos paisajes infernales y apocalípticos.

 

   San Gaspar de las Flores es un pesebre, un admirable nacimiento hacia donde se encaminan los Reyes Magos, ahí en esos pueblos indígenas nace el Salvador, el Niño Dios, en este tiempo de Adviento se celebra la Virgen de Guadalupe  tan venerada y reconocida en  San Gaspar de las Flores, porque saben ellos que de las flores  ha nacido la Virgen, ese es su sello y su presencia, no se pueden destruir las flores  cuando las flores han tomado  un significado sagrado, no puedes tú Tapatío  hacer de los campos de flores  tus basureros, tú que tienes a las rosas como un símbolo de tu ciudad: “La ciudad de las rosas” y el canto de tu ciudad pregona: “ Hueles a limpia rosa temprana”  y al  mismo tiempo con tu basura has destruido a un pueblo  cuya esencia son las flores, no puedes tú Tapatío hacer de las zonas arqueológicas de los pueblos indígenas tus basureros, la historia tiene la tarea de no olvidar  y a su tiempo  como juez te juzgará.

 

  La teología indígena desprendida de la tilma con flores extendidas, la canonización del indio Juan Diego implica una justificación teológica, esto   nos oriente y obliga a una verdadera interpretación  de la arqueología indígena del pueblo de Tonalá  ahora terriblemente destruida con la basura de Guadalajara.

 

   Aquellos hermoso paisajes de flores del pueblo indígena de San Gaspar que es un Nacimiento viviente  no pueden ser destruidos por la basura de Guadalajara  y ser olvidados, en esos campos  gracias al Señor de la Historia  Cristo Jesús  donde en sus nacimientos se venera al Niño Dios  puede hacer que en esos campos florezcan las asombrosas primaveras arqueológicas, históricas y teológicas en Guadalajara, el tiempo y el espacio unidos en la obra maravillosa de la Cruz. El grandioso Jubileo de los 2000 años de la Redención a celebrarse Dios mediante dentro de 7 años el más grande e importante de todos los jubileos y donde el Papa Latinoamericano  León XIV  propone celebrarlo en los mismos lugares donde fue crucificado el Señor, en la ciudad santa de Jerusalén.

 Estos jubileos son esos campos donde se siembran esas primaveras históricas, con ello estamos hablando de la siembra y el cultivo de nuevas generaciones y escuelas de historiadores, cronistas, arqueólogos, antropólogos y teólogos en Guadalajara y a su debido tiempo den flor y fruto.

 

   No debemos olvidar que  providencialmente somos una generación privilegiada, somos flor y fruto de esa nueva evangelización  emprendida  por nuestros padres  del Concilio Vaticano II, esto me hace recordar unas palabras del padre José Castellanos de San José Obrero en la Colonia San Marcos que nos decía:  “Ustedes son flor de los mártires cristeros” estas palabras me dejaban pensativo, estamos pues  llamados y enviados a escribir una nueva historia que promueva los valores del Evangelio , hemos de comprometernos con los desposeídos y explotados, los marginados y olvidados, con los que por siglos no han tenido ni rostro, ni voz  ni historia, nos referimos a los indígenas en torno a Guadalajara  que siguen siendo despreciados, maltratados, destruidos como lo hace hasta ahora esa terrible y despiadada Guadalajara criolla, esta historia  no puede seguir así, esta historia tiene que cambiar, se necesitan nuevas generaciones y  escuelas de historia  en Guadalajara, necesitamos sembrar esas primaveras arqueológicas e históricas teniendo como marco y campo estos jubileos.

 

LAS NUEVAS ESCUELAS ARQUEOLÓGICAS E

HISTÓRICAS EN GUADALAJARA

 

   Es indudable que la celebración de estos jubileos histórico teológicos marcarán un antes y un después en las corrientes históricas en Guadalajara, entre la vieja escuela de historia y arqueología  y la siembra de estas primaveras, explicábamos en capítulos anteriores el parto de nuevas escuelas de arqueología, ahora vemos en forma general la siembra de esa primavera histórica, una y otras nacen de la tierra, se sepultan,  abren y revientan, florecen y dan fruto, esto encierra el misterio de la muerte en Cruz y la Resurrección del Señor, para que la semilla de fruto necesita ser sepultada  y morir, entonces se garantiza la flor y el fruto, solo unidos a esa Vid verdadera podemos dar fruto y sin esto nada podemos hacer, no es el esfuerzo del hombre lo que garantiza  el fruto, no es el poder y la riqueza  los que escriben la historia, son los pobres y olvidados los que escriben la verdadera historia, ese es el misterio y maravilla de la Cruz, el  Jubileo  de 2000 años de la Redención hacia donde nos encaminamos como plenitud y perfección de los otros jubileos que hemos  descrito, la perfección y plenitud del Maestro y Señor de la Historia, la historia en su profundidad es una cuestión teológica.

 

   Sembremos como aquellos campos de flores de San Gaspar esas primaveras históricas en Guadalajara, extendamos nuestras tilmas llenas de flores, reconozcamos por la Virgen de Guadalupe  la historia y la presencia de los indígenas de Guadalajara, dejemos de hacer de esos pueblos nuestros basureros, honremos la memoria de fray Antonio Alcalde  y reconozcamos su mayor obra en el Santuario de Guadalupe, que Guadalajara sea ante todo Guadalupana, sea ella la estrella de la evangelización hacia donde se encaminan los Reyes Magos, los nacimientos vivientes de nuestros pueblos olvidados y destruidos.

   Que tengan unas felices fiestas de la Virgen de Guadalupe y de Navidad

 

                                                Pepenador del Vertedero Coyula-Matatlán

                                                            Juan Ángel Peña Enríquez

 

 

 

Si Dios nuestro Padre por medio de Cristo Jesús

nos permite y ayuda continuaremos

con el siguiente capítulo

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