CAPITULO
NO. 7
PRIMAVERA
ARQUEOLÓGICA E HISTÓRICA
EN
GUADALAJARA
Este
sencillo ensayo lo plantemos gracias al Señor de la Historia como un jubileo,
por ello lo hemos titulado TONALÁ 500 AÑOS, la llegada de los españoles a
Tonalá y los inicios de la primera evangelización en marzo de 1530, este inicio
de la antigua evangelización coincide providencialmente con el grandioso
jubileo de los 2000 años del inicio de la Evangelización por el Señor Cristo Jesús en el año 30, la Buena Nueva, la llegada del
Reino de Dios, donde ya expresábamos en capítulos anteriores el cumplimiento de
ese jubileo en la lectura que hace el Señor del profeta Isaías en la sinagoga
de su pueblo Nazaret, inicia su maravilloso camino de la Evangelización , así
tenemos dos jubileos simultáneos por un lado los dos mil años del inicio de la
vida pública del Señor y por otra los
500 años del inicio de la antigua evangelización del Occidente de México
iniciada en el reino indígena de Tonalá en 1530, las fechas de esos jubileos
nos invitan a que reflexionemos con detenimiento y profundidad sobre la tarea
de la evangelización en nuestro tiempo, el inicio de una nueva evangelización a
partir del Concilio Vaticano II.
Estos jubileos teológicos de la historia sagrada y de la evangelización
definen por sí mismo nuevas metodologías arqueológicas e históricas, pues en
efecto el jubileo como hemos dicho no es
un recordatorio del pasado sino
desemboca en profundos cambios de la historia presente, liberar en nuestro
tiempo de toda opresión y esclavitud,
saldar todas aquellas deudas históricas, liberar al explotado, esa es la
verdadera misión de la arqueología y la historia, no es estar describiendo el
pasado de manera infructuosa, es tierra que ha de dar nuevos sembradíos, por
ello la arqueología y la historia nos comprometen con la problemática del
presente y traza nuevos caminos para el
futuro.
Dentro de estos jubileos que estamos por
celebrar uno de ellos es primordial y fundamental en esa antigua
evangelización: las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el cerro del
Tepeyac un 12 de diciembre de 1531, es decir dentro de casi cinco años se
cumplirán los 500 años de este acontecimiento , ya hemos dicho que los inicios
de la antigua evangelización en el Occidente de México inician en 1530 en la Capilla de la Cruz
Blanca en Tonalá, por lo cual podemos decir que el mayor y más importante fruto
de esa antigua evangelización es la Virgen de Guadalupe que representa la mayor
inculturación de esa primera evangelización
y que plantea ante este jubileo de 500 años varias tesis teológicas,
aquí nos permitimos trazar algunas líneas iniciales.
Su servidor trabajaba en los talleres de calzado de dama en
Guadalajara, en esa época de oro que hicieron de Guadalajara la capital de
calzado de dama en Latinoamérica, lamentablemente en ese tiempo ya gravemente impactada por distintos
factores que me permito mencionar en la sencilla obra inconclusa de su servidor
titulada: “Las sandalias del Carpintero de Nazaret”
El sábado y el domingo que no íbamos a los
talleres de calzado me gustaba ver y
recorrer las maravillas de Dios en su creación
en la Barranca de Huentitán-Oblatos,
de manera que la recorría desde la
Coronilla en Zapopan hasta la colonia Jalisco, pero en una ocasión bajando por
la Barranca de Huentitán el Alto decidí seguir el curso hacia el este del río
Santiago y llegando a la hidroeléctrica
de Colimilla subí por un camino o vereda
que me habían dicho que llevaba al pueblo de San Gaspar, al subir a la parte plana me quede terriblemente
impactado, petrificado, como si hubiera llegado de pronto a otro mundo o
planeta, a un mundo surrealista inimaginable y terrible, ahí estaban los
vertederos de San Gaspar, cerros formados de cientos y miles de toneladas de
basura, cientos de mujeres y niños entre aquellas montañas humeantes de basura
y polvo, recuerdo que había un grupo de niños
comiendo entre todos unas sandías, fue un despertar a una realidad
desgarradora, esa visión me transformó
en otro ser, algo moría en mí, moría la razón y el ser del hombre, ese
mundo del progreso y la modernidad en que había vivido se derrumbaba
estrepitosamente , desde aquel momento no volví a ser el mismo, poco tiempo después
dejando los talleres de calzado tome el camino hacia esos mundos surrealistas y
dantescos, la otra cara del mundo de la
felicidad instantánea y desechable , el cráneo
y el cementerio de la sociedad brutal e irracional de la sociedad de
consumo.
En pocos meses me adapté a esos paisajes
infernales y apocalípticos , pero también Dios por medio del Señor Cristo Jesús
me dio la gracia de conocer esos pueblos prehispánicos desconocidos en torno a
Guadalajara como era San Gaspar, de
rostros hermosos toscamente indígenas que tenían por trabajo cultivar en sus campos flores, se quitaban
aquellos campos de flores y los hacían bancos de arena y luego en aquellos huecos eran rellenados
con basura y luego vendidos como lotes para construir viviendas arriba de miles
de toneladas humeantes.
A veces los pepenadores buscando un descanso
nos sentábamos en las raíces caprichosas de aquellos viejos árboles que
encorvados meditaban y nos invitaban a
la hospitalidad de su sombra, eran hermosos árboles como camichines y
particularmente espectaculares zalates. Junto a San Gaspar está el pueblo de
Zalatitán que quiere decir precisamente lugar de los zalates, había árboles
majestuosos y bellos que deberían de ser patrimonio natural y cultural de estos
pueblos y sin embargo fueron destrozados.
Había ahí un compañero llamado Guillermo
que le decían Mukis y nos sentábamos
bajo las grandes raíces de aquellos árboles, Guillermo tenía una voz tipo
tenor, una voz fuerte y profunda, bronca y silvestre que al ponerse a cantar
parecía que retozando libremente recorría aquellos paisajes de basura y de
huertas de flores, ese canto como un manantial traía por momentos paz a esos
corazones destrozados por la pobreza y en aquel trotar de cantos se veían en los caminos venir hombres dirigiéndose a su pueblo San
Gaspar con su carretillas llenas de flores: Margaritas, estercitas, rosas,
guadalajaras, nubes, perritos, madroño,
dalias, jirasoles, etc.
Unas imágenes que en lo personal a mí me
fascinaban era cuando las mujeres de San Gaspar venían de sus huertas de
flores, en su cabeza traían enredado su rebozo y arriba de este traían
cargando tercios de distintas flores,
ver a esa muchachas de San Gaspar
cargando en su cabeza flores era una imagen que superaba extraordinariamente
esa imagen mundialmente conocida de Frida Kahlo
con flores adornando su cabeza y
que se ha vuelto un símbolo cultural para reconocer a la mujer mexicana, esas
flores definieron su pintura.
Muchas personas y familias de San Gaspar
iban a pepenar al vertedero, de manera que hicimos amistad con muchos de ellos
y nos invitaban particularmente a la Fiesta de San Gaspar que forma parte del tiempo de Navidad, los
Reyes Magos, San Gaspar que siguiendo
una estrella llegan a la gruta, al pesebre de Belén y encontrando a la Sagrada
Familia adoran al Niño Dios y le ofrecen sus dones: oro, incienso y
mirra.
Dentro de ese riqueza y hermosura de la
religiosidad popular fruto de aquella primera evangelización San Gaspar se
transformaba en el pueblo de Belén, en el pesebre donde Dios compadecido del extravío
de los hombres se hace hombre, San Gaspar es un nacimiento viviente.
Mi amigo y hermano Guillermo a quien aún veo
ocasionalmente en el tianguis del Baratillo recordamos a veces aquellos alegres paisajes infernales a
un lado de campos de flores, aquellos inolvidables paisajes de flores sembraron
en nuestros corazones las primaveras,
hicieron brotar tras aquellos cantos la reflexión teológica, en aquel pueblo
indígena a donde se encaminaban los
Reyes Magos se ilustraba, se pintaba el milagro Guadalupano, la tilma de Juan
Diego, el indígena lleno de flores del cerro del Tepeyac en el mes de diciembre , se transforman esas
flores en la imagen de la Virgen de Guadalupe, el color de la flores plasman en
la tilma del indio la imagen de la
Virgen de Guadalupe, las flores de San Gaspar toman un sentido teológico.
Esto lo podríamos ver un poco más teológico:
es el nacimiento de la mujer mexicana del seno del mexicano indígena, así como
Eva nace del costado de Adán, así del
seno de la tilma del indígena nace la mujer, la fe encarnada, la inculturación
perfecta de aquella evangelización, esa antigua evangelización ha de ser
iluminada y comprendida desde esa luz de la Virgen de Guadalupe.
LA CIUDAD
DE MÉXICO MESTIZA
Para
entender un poco mejor lo anterior hemos de ver las grandes diferencias entre
la ciudad de México y Guadalajara, antes de la conquista española hemos de ver
que la maravillosa ciudad de México Tenochtitlan fue totalmente arrasada y destruida por los
españoles pero ahí se construyó la ciudad de México que conocemos, se da un
mestizaje muy importante que se corona con las apariciones de la Virgen de
Guadalupe, la Virgen representa teológicamente ese mestizaje y el indio se
vuelve actor y protagonista primordial de esta historia, la Virgen de Guadalupe
habla en náhuatl y se imprime su imagen en la vestimenta indígena, en el ayate
o tilma del indígena, el cerro del Tepeyac es una imagen borrosa de las
pirámides del México Tenochtitlán destruidas, es el reconocimiento teológico
del indio ante los conquistadores
sedientos de poder y oro que
justifican esa explotación del
indio argumentando que eran animales,
una bestias irracionales sin alma que
podían en consecuencia ser despojados de tierras y bienes, ser herrados y esclavizados, el hecho
Guadalupano contradecía esas tesis que supuestamente frenarían la crueldad de
los conquistadores contra los indígenas, la Virgen de Guadalupe era una defensa
y justificación ante los horrores de la conquista.
GUADALAJARA
CRIOLLA
Ya hemos expresado que Guadalajara es desde
sus orígenes una ciudad netamente criolla
que busca distanciarse siempre de los pueblos indígenas en sus emigraciones
iniciales, si bien dura dos años en Tonalá de 1533 a 1535 pero emigra luego del
otro lado de la Barranca de Huentitán hacia el pueblo de Tacotlán y de ahí al
Valle de Atemajac, de Tacotlán no pasa a instalarse en el reino indígena de
Tonalá sino a distanciarse de este
mediante la barrera del río San Juan de Dios y luego amurallándose al poniente
con los altos muros de los conventos, Guadalajara se conocerá durante toda la
colonia como una ciudad netamente criolla que niega y desconoce a los pueblos
indígenas, vive dentro de esa burbuja étnica del conquistador que perdura hasta
la actualidad.
Agradezco mucho al padre Tomás de Híjar
Ornelas que es el distinguido cronista
de la Arquidiócesis de Guadalajara y a quien debo por sus pláticas y libros el
interés por Fray Antonio Alcalde, gracias a ello tiene su servidor mayor conciencia y claridad
sobre el Santuario de Guadalupe, en este caso un libro en
particular del Padre Tomás de Híjar me ha permitido comprender con nuevos matices la religiosidad
popular: Las Pastorelas en Jalisco, esa hermosa y colorida religiosidad popular
enraizada especialmente en los pueblos
indígenas, gracias a esa influencia
puedo ahora ver con mayor nitidez y profundidad las vivencias y recuerdos que tuvimos del pueblo de San Gaspar de las
Flores, ese Nacimiento viviente en Tonalá transformado luego por Guadalajara en
un basurero.
Sin la influencia y orientación del padre
Tomás de Híjar no podría su
servidor comprender adecuadamente al
ilustre Fray Antonio Alcalde en cuanto a su labor pastoral y admirables obras,
gracias a sus amables pláticas habíamos
plantado una tesis teológica inicial sobre el Santuario de Guadalupe construido por Fray Antonio Alcalde en el marco de los 500 años de las
apariciones de la Virgen de Guadalupe, desprendidas de estas charlas decíamos que podemos observar que el Occidente de
México en esa antigua evangelización que perdura hasta nuestros días podemos
ver que se sintetiza en tres centros marianos: La Virgen de Zapopan, la Virgen
de San Juan de los Lagos y la Virgen de
Talpa, probablemente vista esta cuestión
por el ilustre fray Antonio Alcalde busca mediante la construcción del
Santuario de Guadalupe romper esa
tradición criolla de Guadalajara y poner atención en la presencia indígena, sin
embargo podemos observar el fracaso de Fray Antonio Alcalde, Guadalajara no
reconoce a los indígenas y en consecuencia rechaza el culto guadalupano en su santuario en Guadalajara, esto sin duda
tiene que ser analizado teológica e históricamente en este jubileo de los 500 años de las
apariciones de la Virgen de Guadalupe y su celebración simultánea en los santuarios guadalupanos concretamente
en el de Guadalajara, ese es el fundamento de una teología indígena o teología
mexicana por el momento incipiente y
vaga.
Con esa inspiración en las Pastorelas de
Jalisco del distinguido cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara donde menciona las pastorelas de San
Gaspar, vemos que San Gaspar de las
Flores por la religiosidad popular se transforma en el pueblo de Belén, en el
Pesebre, en el Nacimiento hacia donde se encaminan los Reyes Magos, este pueblo
como decimos es un nacimiento viviente, es un pueblo netamente indígena de los más
hermosos del reino de Tonalá, es la religiosidad popular encarnada expresada en
forma colorida en las pastorelas, danzas, peregrinaciones, mandas, etc.
DESTRUCCIÓN
DE LOS PUEBLOS INDIGENAS
POR
GUADALAJARA EN LA ACTUALIDAD
Qué inhumano, que crueldad por parte de
Guadalajara que a los pueblos
indígenas cargando a sus espaldas siglos
de explotación y esclavitud y aprovechándose de su marginación, pobreza y
vulnerabilidad hagan ahora de sus
tierras y de sus campos de flores los
grandes vertederos de la basura
industrial de Guadalajara, son ellos los
más pobres los que pagan esa sociedad brutal e irracional instantánea y desechable, son ellos los que
pagan el precio terrible de la sociedad de consumo, y este desprecio y
destrucción de los pueblos indígenas por Guadalajara lo reafirma y corona luego
al destruir con saña sus propias zonas arqueológicas como lo vemos dramáticamente en el vertedero Coyula-Matatlán.
En esta Guadalajara criolla de hoy no hay culpa ni remordimiento, no hay conciencia ni denuncia o juicio que lo
señale, no hay tapatíos que defiendan o
levanten la voz por los pueblos
indígenas en torno a Guadalajara que yacen en el olvido y la marginación, este es un gravísimo olvido y omisión de la
mayoría de historiadores, cronistas,
antropólogos y arqueólogos de Guadalajara
que representan esa vieja escuela, por ello el ilustre fray Antonio
Alcalde construye el Santuario de
Guadalupe para que Guadalajara criolla
petrificada despierte y rompa esa burbuja
y muralla y reconozca y respete
los derechos de los pueblos indígenas
particularmente los que están en torno a ella, la Virgen de Guadalupe en
su profundidad teológica es un reconocimiento absoluto y fundamental de los derechos de los indígenas
mexicanos, pero lamentablemente esa iniciativa y petición de fray Antonio Alcalde
no ha sido escuchada y atendida por Guadalajara.
De igual forma agradezco mucho al padre
Tomás de Híjar que me haya dirigido con el padre José Manuel Gutiérrez Alvizo
Director del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara que gracias a su atención y amabilidad he
conocido en parte los grandes tesoros históricos que guarda la Iglesia, pero
muy particularmente conocer sus tesis,
ensayos y libros que ha escrito el padre José Manuel Gutiérrez que han sido de
gran utilidad para su servidor y me han
permitido reorientar con mayor
objetividad y claridad estas sencillas reflexiones, su libro titulado:
“Arrincando Sospechas, la inédita visita
episcopal de don Juan Ruiz Colmenero a la doctrina de Tonalá y los beneficios
curados de los Altos (1648), es un documento fundamental que nos permite
conocer casi 100 años después de la
conquista española y del asentamiento definitivo de Guadalajara en 1542 la
situación crítica y lamentable en que se encontraban los pueblos indígenas de Tonalá, en este importante documento
publicado por el padre José Manuel
Gutiérrez y en donde al hablar de Coyula en la página 101 de su libro leemos: “y dijeron los vecinos, que son solo siete,
todos indios” Podemos ver asombrados que casi 100 años después de la conquista
el pueblo de Coyula prácticamente ha desaparecido, esto es dramático, un tema también interesante de este libro es
la descripción de las cofradías, una institución que fue fundamental para los
indígenas y que en su tesis para titularse el padre José Manuel Gutiérrez
aborda con más profundidad las
cofradías, así como su tratado sobre los pueblos indígenas en torno a Zapopan
publicado por el Boletín Eclesiástico
cuyo director es el distinguido padre Tomás de Híjar, en todo ello
vemos una preocupación real por ese
olvido histórico de los indígenas por Guadalajara particularmente en Tonalá y Zapopan.
En esta visita del Obispo Juan Ruiz Colmenero a Tonalá y particularmente los altos de
Jalisco podemos ver la fuente y las
raíces que dieron luego origen a la
Guerra Cristera y en que dentro de unos
días Dios mediante se dará inicio al Jubileo de este importante acontecimiento,
hablar de los Altos de Jalisco es hablar ante
todo de los Cristeros, este acontecimiento que marcó profundamente la Iglesia en Guadalajara en los últimos tiempos, pero ello tiene
profundas raíces descritas en este libro
del padre José Manuel Gutiérrez, tenemos mucho que oír y aprender de estos
personajes de los Altos de Jalisco.
Necesitamos
estudiar y profundizar más sobre este libro del padre José Manuel Gutiérrez ya
que describe aspectos muy importantes sobre
el estado de los templos y capillas, describe las imágenes religiosas que se
veneran tanto en escultura como en pinturas, destacándose e en esas
descripciones las advocaciones a la
Virgen María, particularmente la de San Juan de los Lagos, vemos que en ninguno
de ellos aparece la Virgen de Guadalupe, cien años después de las apariciones
de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac no aparecen en este documento referencias al culto guadalupano en los
pueblos que visita el obispo Juan Ruiz Colmenero, por lo cual podemos concluir
que el culto Guadalupano en la Arquidiócesis de Guadalajara fue tardío, e
inclusive podemos proponer como una hipótesis o posibilidad que fue el obispo
fray Antonio Alcalde el que da inicio formal al culto guadalupano , pero hemos
de considerar como expresa mi hermano Francisco de habiendo una rivalidad histórica entre la Ciudad de
México y Guadalajara e inclusive en el
campo religioso no fue aceptada la Virgen de Guadalupe por Guadalajara
centrándose más bien en el culto a la
Virgen de Zapopan.
Un tema
fundamental es sin duda la Virgen de Zapopan y su relación con la peregrinación
de Guadalajara, los 500 años de las
apariciones de la Virgen de Guadalupe y el Santuario de fray Antonio Alcalde
permitirá un interesante debate histórico y teológico sobre la fe en Guadalajara y sin duda estos
documentos, ensayos y libros tanto del padre Tomás de Hijar como
del padre José Manuel Gutiérrez nos dan líneas interesantes e importantes para
orientar esas reflexiones históricas y
teológicas enmarcadas en esos
trascendentales jubileos.
Y naturalmente, no puedo dejar de agradecer
la atención de su amistad de casi 30 años del Sr. Felipe Nuño González actual presidente del Ejido de Huentitán el
Alto de quien mucho he aprendido por la forma analítica y critica en que trata
la historia tanto de Guadalajara como
de su pueblo de Huentitán el Alto y cuya patrona es la Virgen de Guadalupe, sin
su orientación muchos de los puntos y tesis
planteados en este sencillo documento no hubieran sido posible
concluirlos, le pido a Dios por Cristo Jesús que pueda celebrar esa feliz
fiesta de su pueblo sobre los 500 años de las apariciones de la Virgen de
Guadalupe.
LA
HISTORIA DE LOS CONQUISTADORES
ESPAÑOLES
A SU LLEGADA A TONALA EN 1530
Pareciera que la historia del Occidente de
México inicia exclusivamente con la
llegada de los españoles a Tonalá, son ellos los que hacen la historia, los
pueblos indígenas no tienen historia, y si algo tienen debe de ser borrada y
destruida, la historia está hecha a su modo para exaltar y celebrar su poder y
riqueza, reconocer sus grandes propiedades que han sido despojadas a los
indígenas, la historia se vuelve en un instrumento de poder, dominio y despejo,
la historia es una justificación de la destrucción y el exterminio de los
pueblos indígenas originales, muy poco o casi nada se ha hecho por el rescate
histórico de la historia del reino indígena de Tonalá, esto alcanza grados
irracionales y brutales al destruir actualmente Guadalajara la monumental zona arqueológica de Coyula en Tonalá
y hacer ahí su basurero ante un INAH Jalisco que desde hace mucho tiempo y sin
darse cuenta es un muerto viviente, este viejo y obsoleto modelo histórico ha llegado a su fin.
LAS NUEVAS
PRIMAVERAS ARQUEOLÓGICAS,
HISTÓRICAS
Y TEOLÓGICAS EN GUADALAJARA
Sea por la historia o sea por la fe la cuestión indígena mexicana es el centro y
eje fundamental de estos jubileos, para celebrar los jubileos históricos y teológicos como la llegada de los españoles
a Tonalá, los inicios de la antigua evangelización o los 500 años de las
apariciones de la Virgen de Guadalupe a celebrarse en templos y santuarios de México
se ha de reconocer sobre todo a los indígenas y es precisamente lo que
Guadalajara no quiere.
El
pintoresco pueblo indígena de San Gaspar en Tonalá coronado de flores ha sido transformados sus
campos floridos en basureros, la zona arqueológica de Tonalá se han
intercambiado grandiosas plataformas y pirámides prehispánicas por plataformas y pirámides de
basura, Guadalajara criolla sigue con ese proceso destructivo de la conquista,
destruye con su basura los campos de flores y los paisajes paradisiacos de la
Barraca del río Santiago y ha hecho de ellos paisajes infernales y apocalípticos.
San Gaspar de las Flores es un pesebre, un
admirable nacimiento hacia donde se encaminan los Reyes Magos, ahí en esos
pueblos indígenas nace el Salvador, el Niño Dios, en este tiempo de Adviento se
celebra la Virgen de Guadalupe tan
venerada y reconocida en San Gaspar de
las Flores, porque saben ellos que de las flores ha nacido la Virgen, ese es su sello y su
presencia, no se pueden destruir las flores
cuando las flores han tomado un
significado sagrado, no puedes tú Tapatío
hacer de los campos de flores tus
basureros, tú que tienes a las rosas como un símbolo de tu ciudad: “La ciudad
de las rosas” y el canto de tu ciudad pregona: “ Hueles a limpia rosa temprana”
y al
mismo tiempo con tu basura has destruido a un pueblo cuya esencia son las flores, no puedes tú
Tapatío hacer de las zonas arqueológicas de los pueblos indígenas tus basureros,
la historia tiene la tarea de no olvidar
y a su tiempo como juez te
juzgará.
La teología indígena desprendida de la tilma
con flores extendidas, la canonización del indio Juan Diego implica una
justificación teológica, esto nos
oriente y obliga a una verdadera interpretación
de la arqueología indígena del pueblo de Tonalá ahora terriblemente destruida con la basura
de Guadalajara.
Aquellos hermoso paisajes de flores del
pueblo indígena de San Gaspar que es un Nacimiento viviente no pueden ser destruidos por la basura de
Guadalajara y ser olvidados, en esos
campos gracias al Señor de la
Historia Cristo Jesús donde en sus nacimientos se venera al Niño
Dios puede hacer que en esos campos
florezcan las asombrosas primaveras arqueológicas, históricas y teológicas en
Guadalajara, el tiempo y el espacio unidos en la obra maravillosa de la Cruz.
El grandioso Jubileo de los 2000 años de la Redención a celebrarse Dios
mediante dentro de 7 años el más grande e importante de todos los jubileos y
donde el Papa Latinoamericano León
XIV propone celebrarlo en los mismos
lugares donde fue crucificado el Señor, en la ciudad santa de Jerusalén.
Estos jubileos son esos campos donde se
siembran esas primaveras históricas, con ello estamos hablando de la siembra y
el cultivo de nuevas generaciones y escuelas de historiadores, cronistas,
arqueólogos, antropólogos y teólogos en Guadalajara y a su debido tiempo den
flor y fruto.
No debemos olvidar que providencialmente somos una generación
privilegiada, somos flor y fruto de esa nueva evangelización emprendida
por nuestros padres del Concilio
Vaticano II, esto me hace recordar unas palabras del padre José Castellanos de
San José Obrero en la Colonia San Marcos que nos decía: “Ustedes son flor de los mártires cristeros”
estas palabras me dejaban pensativo, estamos pues llamados y enviados a escribir una nueva
historia que promueva los valores del Evangelio , hemos de comprometernos con
los desposeídos y explotados, los marginados y olvidados, con los que por
siglos no han tenido ni rostro, ni voz
ni historia, nos referimos a los indígenas en torno a Guadalajara que siguen siendo despreciados, maltratados,
destruidos como lo hace hasta ahora esa terrible y despiadada Guadalajara
criolla, esta historia no puede seguir
así, esta historia tiene que cambiar, se necesitan nuevas generaciones y escuelas de historia en Guadalajara, necesitamos sembrar esas
primaveras arqueológicas e históricas teniendo como marco y campo estos
jubileos.
LAS NUEVAS
ESCUELAS ARQUEOLÓGICAS E
HISTÓRICAS
EN GUADALAJARA
Es indudable que la celebración de estos
jubileos histórico teológicos marcarán un antes y un después en las corrientes
históricas en Guadalajara, entre la vieja escuela de historia y arqueología y la siembra de estas primaveras, explicábamos
en capítulos anteriores el parto de nuevas escuelas de arqueología, ahora vemos
en forma general la siembra de esa primavera histórica, una y otras nacen de la
tierra, se sepultan, abren y revientan,
florecen y dan fruto, esto encierra el misterio de la muerte en Cruz y la
Resurrección del Señor, para que la semilla de fruto necesita ser
sepultada y morir, entonces se garantiza
la flor y el fruto, solo unidos a esa Vid verdadera podemos dar fruto y sin
esto nada podemos hacer, no es el esfuerzo del hombre lo que garantiza el fruto, no es el poder y la riqueza los que escriben la historia, son los pobres
y olvidados los que escriben la verdadera historia, ese es el misterio y
maravilla de la Cruz, el Jubileo de 2000 años de la Redención hacia donde nos
encaminamos como plenitud y perfección de los otros jubileos que hemos descrito, la perfección y plenitud del
Maestro y Señor de la Historia, la historia en su profundidad es una cuestión
teológica.
Sembremos como aquellos campos de flores de
San Gaspar esas primaveras históricas en Guadalajara, extendamos nuestras
tilmas llenas de flores, reconozcamos por la Virgen de Guadalupe la historia y la presencia de los indígenas
de Guadalajara, dejemos de hacer de esos pueblos nuestros basureros, honremos
la memoria de fray Antonio Alcalde y
reconozcamos su mayor obra en el Santuario de Guadalupe, que Guadalajara sea
ante todo Guadalupana, sea ella la estrella de la evangelización hacia donde se
encaminan los Reyes Magos, los nacimientos vivientes de nuestros pueblos
olvidados y destruidos.
Que tengan unas felices fiestas de la Virgen
de Guadalupe y de Navidad
Pepenador del Vertedero Coyula-Matatlán
Juan Ángel Peña Enríquez
Si Dios nuestro
Padre por medio de Cristo Jesús
nos
permite y ayuda continuaremos
con el
siguiente capítulo

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