CAPÍTULO
No. 8
La
sociedad de consumo
y los 500
años de Guadalajara
En el borrador del primer capítulo de este sencillo ensayo iniciamos con el rezo del velorio y novenario
del INAH Jalisco con esto damos
sepultura a la vieja escuela arqueológica en Jalisco, en ese rezo utilizamos ciertas palabras en latín haciendo eco de aquella antigua
evangelización iniciada en Tonalá en 1530, estamos por celebrar pues 500 años,
este sencillo ensayo se enmarca en esos trascendentales jubileos ya mencionados
anteriormente.
Si este borrador del capítulo 8 lo ilustramos con pedacera de la cerámica milenaria de Tonalá triturada cuya iconografía pudiera ser una incipiente
escritura, un lenguaje que tratara de
expresar la historia de ese pueblo, si esto ocurre en la cerámica: ¿Qué será
cuando se destruye una lengua viva como la que se hablaba en Tonalá a la
llegada de los españoles hace 500 años?
La antigua evangelización quita con la fuerza
militar la lengua original de los
tonaltecas y obliga a los indígenas con
la espada en el cuello a rezar en latín,
y los que no lo hacían los mandaban directo al infierno, son los delitos y
graves crímenes de la antigua evangelización de los que hemos de pedir perdón,
purificar la memoria, tratar de reconstruir lo que se pueda y no cometer esos mismos errores ante una nueva evangelización.
En este borrador no revisado del capítulo 8 tratamos gracias al Señor de la Historia a definir con mayor claridad algunas líneas fundamentales de esta nueva
escuela histórico-arqueológica de Coyula Matatlán que se desprende no de nuestra
iniciativa sino de esa nueva
evangelización a la que nos envían
nuestros padres del Concilio Vaticano II
Cuando
escribimos estos sencillos capítulos , parece un caos, un desorden, como si
barajeáramos la historia , y esto decepciona, no es ese el rigor de la escritura, del
estructuralismo racional y de la planeación,
menos aún la metodología formal y
tradicional de la investigación arqueológica , pero hemos de comprender que
para este segundo borrador más formal
sobre la destrucción de la zona arqueológica de Coyula Matatlán tratamos
de ordenar recuerdos y notas de hace 36
años, no se hizo en aquel tiempo porque
nos importaba más la situación inhumana de los pepenadores que publicar un libro, pero ahora a casi 500
años de la llegada de los españoles a
Tonalá quisiéramos al menos que esa historia no se perdiera como es el objetivo primordial del INAH
Jalisco así como dar algunos sencillos frutos de ese don y gracia que Dios dio
a cientos de pepenadores.
Pero: ¿De dónde viene ese caos y desorden?:
si han resquebrajado miles de piezas arqueológicas con maquinaria pesada, si el
INAH Jalisco extravía intencionalmente informes y archivos sobre la zona
arqueológica de Coyula Matatlán, si esconden y desaparecen las piezas rescatadas: ¿Puede ante esto
existir orden?, reflexionemos un poco
más detenido esta cuestión.
EL MEXICO
DESQUEBRAJADO
Durante la conquista y los 300 años de la colonia se dio el
proceso de destrucción de todo lo que era la cultura original mexicana, ese proceso
destructivo sigue en nuestro tiempo, el
ser del mexicano está constituido de pedazos, por ello al mexicano, al jalisciense le fascina el
desorden, el caos, los cementerios, la muerte, los aparecidos, le encanta y se
siente maravillado del desorden de la novela Pedro Paramo de Juan Rulfo que
según el escritor Juan José Arreola la novela tenía orden, se caen las hojas y quedan en desorden definitivamente, la
novela se ha barajeado, se ha perdido el orden del tiempo, se ha roto la línea
o abismo que separa a los vivos de los
muertos, pues bien, en este sencillo
ensayo donde hablamos de cementerios
prehispánicos y cráneos de la
sociedad de consumo no es una
novela imaginada sino la realidad y la
verdad misma, los pocos que han leído algunas líneas se sienten indignados y ofendidos, la búsqueda de la verdad les
incomoda, el desorden es oscuridad , por
ello no hay orientación y podemos tropezar,
el Señor de la Historia que es la Luz verdadera es rechazado porque el hombre
prefiere la oscuridad, por ello en nuestra sociedad mexicana
hay un gusto por los adivinos,
por los amuletos, los brujos, hechiceros,
encantadores, espiritistas, por los que leen cartas, limpias, adivinar el futuro en las manos, tómbolas,
rifas, loterías, casinos, pronósticos, quinelas, maquinitas, etc. Etc.
Podemos observar ahora en nuestro tiempo que en los barrios populares de
Guadalajara donde en cada esquina hay
una tienda de abarrotes se han
transformado en casinos con las llamadas maquinitas electrónicas donde juegan y apuestan esperando en su buena suerte, ya
no se juega entre los hombres como es la
baraja, ahora se juega con una máquina, es lógico que la maquinita en su
aparente caos y suerte no está programada para perder sino para ganar, no hay
entonces un desorden sino un programa
lógico , veremos un poco más amplio esta
cuestión en su dimensión teológica al
transcribir algunas reflexiones del papa
Benedicto XVI.
CAOS Y
DESTRUCCIÓN EN EL VERTEDERO COYULA MATATLÁN
LOS
PAISAJES DE LA MUERTE
Ese paraíso
de la Barranca pronto daría paso a los paisajes sombríos de muerte, de los millones de toneladas de basura
escurrían permanentemente lixiviados, aguas envenenadas que pronto secaban la
vegetación más pequeña y en su lugar nacía vegetación
invasiva, eran plagas extremadamente agresivas y nocivas particularmente
se extendía el chayotillo, los árboles resistían más tiempo, pero el chayotillo
cubría como un manto a aquellos árboles y
terminaban por ahogarlos y matarlos, era
escalofriante caminar bajo aquellos nuevos paisajes de cementerios de
árboles cubiertos con aquellos mantos,
era como dejar caer el telón y
adentrase a un teatro sub realista donde los árboles vestían
extraña vestimenta, el chayotillo al
alejarse el temporal de lluvias pronto se seca y toma un color cafés oscuro y queda como paja, por lo cual es muy fácil de que
pueda prenderse, sobre todo si consideramos que los compañeros pepenadores
quemaban a la horilla de la barranca los
cables de plástico para sacar el cobre,
eran frecuentes los incendios.
En el mes de abril los pepenadores le
teníamos miedo al intenso calor del sol unido a los vapores calientes que desprenden millones de toneladas de
basura, en ese tiempo eran comunes los incendios de los pastizales y zacatales
al igual que la plaga del chayotillo que
había en torno al vertedero y se extendían hacia la parte baja de la barranca ,
entonces todo aquello se envolvía en densas nubes de humo y de polvo, eran los
paisajes asombrosos del velo de la
muerte y la lumbre del infierno.
En abril
por lo general se celebraba la semana santa, para esto iban unos misioneros franciscanos a atender a
los cientos de pepenadores, estos monjes atados al pasado con una cuerda a su
cintura que ceñía su hábito largo de
color café oscuro parecido al manto ocre del chayotillo y se les veía
caminar sobre las montañas de basura
cobijados con las nueves de humo, arena,
niebla y vapores , aquellos hábitos cafés
y nubes negras de humo parecían atrapar
y calcar en carbón viejas imágenes de la historia que quedaban atorados en los remolinos del tiempo, figuras borrosas
de los primeros evangelizadores que llegaron a Tonalá cuando reinaba
Cihualpilli , las máquinas de fierro reciclado de armaduras, cañones y
espadas rechinando destruían las
plataformas y pirámides prehispánicas, la cultura indígena milenaria, estos
monjes evangelizaban ahora a los pepenadores, en este paisaje infernal de fuego
y resequedad donde se fundía y reciclaba el tiempo en un nudo gordiano, los monjes franciscanos no tomaban agua que
traíamos de la Barranca sino que traían
y tomaban grandes botellas de coca cola,
a mí me extrañaba porque la forma de
coca cola y su color negro se asemejaba
a sus hábitos franciscanos, la coca cola, esa sed insaciable del hombre como expresión de la sociedad de consumo
asemejándose o proyectándose sobre la supuesta pobreza y sencillez franciscana de
sus hábitos, a un lado, nuestro compañero Luis tenía un cerro de botellas
vacías de refresco, la mayoría de ellas eran de coca cola, él se dedicaba a
pepenar el vidrio, las separaba por
colores y aquella arquitectura
prehispánica quebrada y desfigurada se miraba a través de vitrales multicolores, más aún como
espejo reflejan aquel arcoíris de la
alianza de Dios con Noé, ante aquella terrible destrucción del mundo siempre habrá una tenue luz de esperanza
brillando en el cielo.
Los monjes franciscanos que supongo que venían
del convento de Zapopan hicieron (ayudados
por los pepenadores encabezados por el
Piojo (Andrés) una pequeña capilla
hecha de madera, telas y plásticos traídos de la basura, era nuestro templo,
nuestra majestuosa catedral de basura con desconcertantes vitrales de colores
hechos de miles de botellas de refrescos.
EL VÍA
CRUCIS VIVIENTE EN COYULA MATATLÁN
En el mes de abril los monjes franciscanos
realizaban una vía crucis viviente donde participaban los pepenadores, pusieron
en la parte alta del vertedero una gran cruz de madera desde donde se dominaba todo el horizonte
hasta Zapotlanejo, el misterio de la Cruz tomaba vida en los lugares más
degradados y desconcertantes.
Ya hemos dicho que en abril al media día el
calor es insoportable , por ello muchos compañeros buscaban la sombra bajo
lonas de tela o plástico y muchos de
ellos se ponían a jugar baraja, recuerdo al Abuelo y al Grande, pasaban horas barajeando las cartas, fumando y
echando bocanadas de humo, partiendo y repartiendo la suerte, a su servidor eso del juego de
cartas, dominó, dados o lotería siempre me ha disgustado, me incomoda y me deprime al igual que los juegos
mecánicos, ruletas y tómbolas en torno a las tradicionales fiestas parroquiales, ¿Nuestras
fiestas parroquiales pueden reducirse a juegos mecánicos pitados de color pastel y al estallido de castillos pirotécnicos?
Me quedaba un rato viendo su juego de baraja
y les decía que para qué perder el tiempo: “¡Apuesten todo en un solo juego y ya!”, los cuatro o cinco jugadores volteaban
a verme con sus ojos con destellos de verduguillos, entonces su servidor dando
la espalda me retiraba, pero me quedaba reflexionando a qué se debía el
gusto por ese juego tan absurdo e
incoherente que hacía perder toda razón y lógica, extraviar la noción del tiempo, del día y de la noche.
LA
CREACIÓN DE DIOS DESTRUIDA
Y LA VUELTA
A LA CONFUSIÓN Y CAOS
El interminable juego de cartas entre los pepenadores representaba una imagen del mismo gigantesco vertedero Coyula
Matatlán donde todo viene revuelto y
muchas veces encerrado en bolsas y costales, lo que el busca y dependiendo de tu
suerte de ese día te encontrarás
sorpresivamente cosas de valor , el vertedero de basura es una destrucción de
la creación de Dios y si se destruye la creación se llega a aquellas palabras
iniciales del Génesis: “Todo era confusión y caos” , es la muerte del hombre en
sí mismo, que se descompone y vuelve a
ese caos y nada, por ello el vertedero es la muerte, es un cementerio de la
sociedad de consumo donde todo llega
revuelto en ese caos, por ello es otro mundo, otra creación, la creación del
hombre que termina en muerte , se opone a la creación del orden de Dios , el
juego de cartas de los pepenadores reproduce
ese misterio, se destruye la historia , en este caso la zona
arqueológica , el hombre se asemeja a ese caos , al perder el ser y la
identidad, es él solo parte de un
juego y se busca continuamente en el experimento
de la suerte cambiar su sentido trágico
de la vida.
En la segunda lectura del domingo quince de
tiempo ordinario del ciclo de San Mateo escuchamos a San Pablo que expresa en
la carta a los romanos:
“La creación está ahora sometida al
desorden, no por su querer sino por
voluntad de aquel que la sometió. Pero dándole al mismo tiempo esa
esperanza que también ella misma
va a ser liberada de la esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Sabemos en efecto que la creación
entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no solo ella sino
también nosotros que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos
interiormente anhelando que se realice
plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo”
AL JUEGO Y
AL AZAR LA CERÁMICA TONALÁ
Habíamos realizado un borrador de un cuadernillo en 1986 sobre la
destrucción de la zona arqueológica de Coyula Matatlán mismo que titulamos: “Al Juego y al Azar la
Cerámica Tonalá”, este cuadernillo de notas fue muy espontáneo e informal que
se le envió a la editora de la Revista
Arqueología Mexicana Lic. Mónica del Villar, ella lo reenvió a su vez al Dr. Alejandro Martínez Muriel
que era el Coordinador Nacional de Arqueología y esto obligó al INAH Jalisco al menos a enmallar el montículo que quedaba
a través del arqueólogo Gonzalo López como se puede ver en los oficios que anexa su servidor.
En ese cuadernillo informal abordamos de
forma muy espontánea y general algunos
aspectos de la sociedad de consumo, si bien son apreciaciones incipientes no consideramos necesario repetirlas y se supone que el INAH Jalisco debe de tener un
copia en lo que es el archivo y expediente
sobre Coyula Matatlán, aunque lo más seguro conociendo su modus operandi es
que en la actualidad no exista ningún archivo o expediente de Coyula
Matatlán en las oficinas del INAH
Jalisco, hay que borrar 7 destruir toda huella o prueba del crimen
cultural.
En esas notas iniciales del cuadernillo “Al
Juego y al Azar la Cerámica Tonalá”
entendemos desde nuestra pobre y limitada visión la comprensión de la
actual sociedad de consumo en Guadalajara, las ofrendas desechables y las ofrendas
de la cerámica Tonalá.
Si hemos hablado en capítulos anteriores de
los brujos, magos, duendes, fantasmas, animas en pena, etc. Ahora tratamos sobre el juego y el azar, el juego y el azar
como justificación de la explotación y la pobreza, un determinismo donde es
simplemente es tu suerte, por suerte te ha tocado ser rico y por tu
mala suerte te ha tocado ser pobre, no hay injusticias, esa mala suerte que en
cada juego interminable se busca cambiar, no es entonces un acto de justicia ni
de búsqueda de la libertad, la pobreza
como herencia histórica, es nada más y nada menos que tu propia y mala suerte.
Partiendo de la sencilla reflexión
inicial se podría decir entonces que las
poderosas fuerzas de la sociedad de consumo
representada en su etapa final en los macro vertederos es algo
desordenado y caótico , un simple juego de cartas que se barajea, no es así, la
sociedad de consumo con sus ofrendas desechables es fruto y producto en su
última expresión de un poderosísimo sistema económico militar, aquí entenderíamos entonces a la política como un juego , un
entretenimiento o diversión de los militares, por lo cual la política es un
simple simulacro o teatro, es un mundo de la apariencia permitido dentro del campo militar, es decir
los militares que es la verdadera fuerza del Estado hace presencia cuando la política y su supuesta democracia amenaza los verdaderos poderes industriales y comerciales que son formas
planeadas con contratos a largo plazo de 50 a 100 años, un poco más adelante
clarificaremos esta cuestión.
Esta premisa inicial la podemos plantear porque justamente en el vertedero de Coyula Matatlán en la meseta que está en la parte norte y que
ahora es parte del grandioso fraccionamiento de Urbi Quinta era un campo de
entrenamiento militar, permanentemente estaba llena de soldados, llegaban camiones todos los días con soldados, como si ese
campo militar custodiara el vertedero , a veces cuando bajábamos al agua era frecuente que nos topáramos con soldados
sin nunca jamás molestarnos, lo mismo
los soldados iban con doña Toña la esposa de Don Timo o con doña Medela a
comprar refrescos o cigarros, en algunas ocasiones su servidor que me gustaba explorar la Barranca me llegue a topar con soldados, los soldados
eran parte de nuestra vida, podíamos deducir que los soldados vigilaban la
sociedad de consumo, esas máquinas industrializadas mecanizadas y
robotizadas buscan también
mediante los aparatos mecánicos y
tecnológicos mecanizar y robotizar a la
sociedad, hábitos de consumo adictivos e instintivos, ordenados y programados.
Para profundizar en este tema en los campos
teológicos necesitamos volver y
participar en el viacrucis viviente de Coyula Matatlán, desde la luz y resplandor de la Cruz y al mismo
tiempo las densas tinieblas sobre el
monte de la Calavera, el temible y grandioso Gólgota.
El Señor Cristo Jesús, el esperado y añorado
Mesías es despojado de sus vestiduras y crucificado por los soldados romanos,
se reparten sus vestiduras pero la
túnica siendo de una sola costura de arriba abajo no les parece a los soldados conveniente rasgarla sino que echando suerte probablemente a los dados le toca en suerte a
uno de ellos , en primer lugar cumplen cabalmente una profecía anunciada en el
Salmo, también vemos el cumplimiento del sueño del rey Nabucodonosor explicado por el profeta Daniel, aquella gran
estatua cuyos pies son de hierro y de
barro, es la representación misma del imperio romano que ha topado y tropezado
con la humilde piedra que se ha desprendido de un monte, es el inicio del derrumbe no solo del
imperio romano sino de todo poder y dominio del hombre, pero veamos el precio del derrumbe de todo reino y poder del
hombre: los pies del Señor, del Redentor y Mesías están traspasados por los clavos de hierro, es la misma
humildad del Señor y Maestro que lava los pies a sus discípulos, es la obra
maravillosa de la Cruz del Señor desbordada de todo poder y sabiduría.
Pero centrémonos ahora en el juego de los soldados que echan suerte sobre el manto del Señor que
representa el reino eterno del Rey de burlas
que ahora ellos han crucificado.
Estas trascendentales cuestiones vistas muy brevemente nos enmarcan hacia donde queremos orientar
nuestra sencilla reflexión, los soldados que por lo general están de guardia o vigilando a que se cumpla el orden, ellos
representan el orden, el poder real de los Estados, ellos que vigilan el
orden suelen para su distracción estar jugando dados o cartas o cualquier otro
juego de azar , es librarse por un momento de ese orden militar, de esa
uniformidad que les quita su identidad y personalidad, en el juego se libran de
ese orden militar que en lo profundo lo
detestan, el soldado está para vigilar el cumplimiento del orden del mundo,
aunque este orden viole el derecho y la justicia como lo puso de manifiesto
Poncio Politos, en este juicio del imperio romano se da su desmoronamiento , ante esta muerte
del autor de la vida despedazado en la
Cruz se abre nuevamente el paraíso, ese
orden de Dios, la reconstrucción de la verdadera imagen y semejanza del hombre
con su Creador, el cuerpo del Señor Cristo Jesús desfigurado y despedazado
reconstruyen nuevamente esa imagen y semejanza con que fue creado el hombre y que debido a la caída se perdió, entonces
por la Cruz del Señor se abre nuevamente la puerta del paraíso como se lo
expresa al buen ladrón, se vuelve al orden inicial de la creación.
Esta imagen del Vertedero Coyula Matatlán
teniendo a un lado un campo militar que podemos decir lo custodia, lo que
parece un desorden de la sociedad de consumo es en realidad una expresión del
orden militar.
Cuando tratamos en capítulos anteriores
sobre algunas cuestiones teóricas sobre la arquitectura decíamos que la arquitectura romana impuesta
en el occidente es una expresión del
control y la vigilancia militar, calles cuadriculadas y perfectamente rectas que
permitan la total vigilancia y la operación
militar, ese control militar del Estado se ramificará en dos ramas: el control absoluto
de la educación y de los medios de
comunicación masivos.
La arquitectura que encuentra su plenitud en
las grandes ciudades determina no solo
la estructura urbana sino define a través
de instituciones valores consientes e inconscientes
que la soportan y desarrollan, es la poderosa sociedad de consumo , la sociedad
del desecho, del producto industrial y comercial que originara las grandes
riquezas atentamente custodiadas por el
poder militar, entonces la riqueza no es fruto de un juego de cartas, sino de
un poder planeado y ordenado que crea con su modelo la pobreza y la miseria de
millones hombres mientras unos cuantos amasan extraordinarias riquezas, el
Reino eterno del Señor queda dentro de ese juego de azar de los soldados que es
el poder real del imperio romano, no bastara uno o mil juegos de cartas para
explicar y salir de la pobreza.
Ahí en los grandes vertederos se concluyen las determinantes económicas que
llevarán a la destrucción a estas sociedades del derroche, esas tendencias de
la sociedad de consumo y es donde no solo definen el tipo de sociedad de la que formamos parte sino que también trazan líneas del futuro.
Aquí retomamos ese juego de cartas de los pepenadores donde en la suerte se pretende leer el
futuro, salir de ese presente y pasado de pobreza y marginación, del caos y la
destrucción y adentrase a un futuro más claro y esperanzador.
ASPECTOS
TEOLÓGICOS DE LOS PROFETAS Y
LAS ARTES ADIVINATORIAS
Para dar un poco más de profundidad teológica a estos sencillos temas tomamos la reflexión
del teólogo Joseph Ratzinger en las
páginas iniciales de su obra titulada: Jesús de Nazaret:
Esta novedad y diferencia se deriva de la
singularidad de la fe en Dios que le fue concedida al pueblo de Israel. En
todos los tiempos, el hombre no se ha preguntado sólo por su proveniencia
originaria; más que la oscuridad de su origen, al hombre le preocupa lo
impenetrable del futuro hacia el que se encamina. Quiere rasgar el velo que lo
cubre; quiere saber qué pasará, para poder evitar las desventuras e ir al
encuentro de la salvación. También las religiones se preocupan no sólo de
responder a la pregunta sobre el origen; todas ellas intentan desvelar de algún
modo el futuro. Son importantes precisamente porque proponen un saber sobre lo
venidero y pueden mostrar así al hombre el camino que debe tomar para no
fracasar. Por ello, prácticamente todas las religiones han desarrollado formas
de predecir el futuro.
El Libro del Deuteronomio, en el texto al que
aludimos, recuerda las diversas formas de «apertura» del futuro que se
practicaban en el entorno de Israel: «Cuando entres en la tierra que va a darte
el Señor tu Dios, no imites las abominaciones de esos pueblos. No haya entre
los tuyos quien queme a sus hijos o hijas, ni vaticinadores, ni astrólogos, ni
agoreros, ni hechiceros, ni encantadores, ni espiritistas, ni adivinos, ni
nigromantes. Porque el que practica eso es abominable para el Señor.» (18,
9-12). Lo difícil que resultaba aceptar una tal renuncia, lo difícil que era
soportarla, se observa en la historia del final de Saúl. Él mismo había
intentado imponer esta prohibición y acabar con toda forma de magia, pero ante
la inminente y peligrosa batalla contra los filisteos, le resultaba
insoportable el silencio de Dios y cabalga hasta Endor para pedir a una
nigromante que invocara al espíritu de Samuel para que le mostrara el futuro:
si el Señor no habla, otro debe rasgar el velo del mañana... (cf. 1S 28). El
capítulo 18 del Deuteronomio, que califica todas estas formas de apoderarse del
futuro como «abominaciones» a los ojos de Dios, contrapone a estas artes
adivinatorias el otro camino de Israel —el camino de la fe—, y lo hace en forma
de una promesa: «El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo de entre
tus hermanos. A él le escucharéis» (18, 15). En principio parece que esto es
sólo el anuncio de la institución profética en Israel y que con ello se confía
al profeta la interpretación del presente y el futuro. Pero la crítica a los
falsos profetas que aparece reiteradamente con gran dureza en los libros
proféticos señala el peligro de que asuman en la práctica el papel de adivinos,
de que se comporten y se les pregunte como a ellos. De este modo, Israel
volvería a caer exactamente en la situación que los profetas tenían el cometido
de evitar. La conclusión del Libro del Deuteronomio vuelve otra vez sobre la
promesa y le da un giro sorprendente que va mucho más allá de la institución
profética y que otorga a la figura del profeta su verdadero sentido. Allí se
dice: «Pero no surgió en Israel otro profeta como Moisés, con quien el Señor
trataba cara a cara.» (34, 10). Sobre esta conclusión del quinto libro de
Moisés se cierne una singular melancolía: la promesa de «un profeta como yo.»
no se ha cumplido todavía. Y entonces se ve claro que con esas palabras no se
hacía referencia sólo a la institución profética, que ya existía, sino a algo
distinto y de mayor alcance: eran el anuncio de un nuevo Moisés. Se había
comprobado que la llegada a Palestina no había coincidido con el ingreso en la
salvación, que Israel todavía esperaba su verdadera liberación, que era
necesario un éxodo más radical y que para ello se necesitaba un nuevo Moisés”
Esta relación que
menciona el papa Benedicto XVI entre los
profetas del pueblo de Dios y las artes adivinatorias de los otros pueblos lo podemos ver particularmente con el profeta Jonás mencionado por el Señor Cristo
Jesús a quien los judíos le piden una
señal al no creer en su Palabra.
Dios llama al
profeta Jonás para que vaya a la gran
ciudad de Nínive y anuncie su
destrucción, pero el profeta Jonás en lugar de obedecer el mandato de Dios huye
en un barco a Tarsis, el Señor desata una fuerte tormenta en el mar que amenaza gravemente al barco
donde viaja Jonás, los experimentados marinos asustados echan
suerte para saber por quién de los que viajan sufren esa desgracia, la suerte cae en el
profeta Jonás que pide ser arrojado al mar que es devorado por un cetáceo que lo arroja luego en la playa.
Nuevamente Jonás es
enviado por el Señor a predicar a Nínive
y la recorre profetizando que en
cuarenta días Nínive será destruida, los ninivitas hacen penitencia por lo cual Dios se arrepiente del castigo que había decretado contra
Nínive y esto no le agradó absolutamente
nada a Jonás que se enojó contra Dios.
El Señor Cristo
Jesús que es el verdadero Jonás
expresa que los habitantes de Nínive el día de la resurrección se levantarán de la muerte y condenarán a esa generación del pueblo
judío que no escucha al Señor y terminan
por crucificarlo, los ninivitas serán sus jueces, aquí vemos con asombro cómo el Señor de la
Historia maneja la arqueología y la
historia de dos pueblos distintos que
tienen una diferencia aproximada de 760 años, uno y otros resucitarán y los
primeros serán sus jueces: ¡Es esto asombroso y maravilloso! Con esta misma
forma de mirar la historia conforme al Señor y Maestro de la historia los muertos prehispánicos que fueron
sepultados en Coyula Matatlán cuyos
cráneos fueron triturados por maquinaria pesada (por ello podemos decir que sufrieron una
segunda muerte) puede ser que ellos cuando los veamos resucitados tal vez puedan ser nuestros jueces, no
miramos a esos pueblos milenarios y sus cráneos que rescatamos y sepultamos en
la parte baja de Coyula Matatlán como algo que ha pasado y puede olvidarse y borrase, sino que existe la posibilidad que en el futuro podamos reencontrarnos con ellos y conocerlos ahora sí plenamente y hablemos
con ellos cara a cara, hablamos entonces
de la teología de la arqueología, así de admirable es el Señor de la Historia, naturalmente que
esto resultará escandaloso e inadmisible para las metodologías arcaicas y
obsoletas del INAH Jalisco que se
rasgarán sus vestiduras, pues en efecto,
por la virtud del vino nuevo rompe los viejos esquemas mentales, procuremos en
la medida de lo posible no escandalizarlos.
QUEREMOS ENTENDER SOCIEDADES
MILENARIAS DEL
PASADO Y NO
ENTENDEMOS NUESTRA PROPIA SOCIEDAD
Para no escandalizar la vieja
escuela de arqueología del INAH Jalisco con reflexiones teológicas
adecuemos un poco más estas cuestiones a
las dimensiones reducidas de sus
criterios: Queremos comprender según la
arqueología a sociedades del pasado como es Tonalá milenario y no conocemos nuestro propio tiempo y sociedad envuelta en
el torbellino de la sociedad de consumo, tratamos de comprender la cerámica
prehispánica de Coyula Matatlán y
no conocemos y valoramos la cerámica actual de Tonalá, es esto una incoherencia
, nuestro rico pasado arqueológico
mexicano es un espejo donde nos
miramos y define nuestro verdadero rostro , los rasgos más originales y profundos
de nuestro ser e identidad, pero quebramos ese
espejo y lo hacemos pedazos
porque no queremos reconocer en nosotros ese rostro indígena , por ello
usamos máscaras , se quitan las piezas arqueológicas de Coyula Matatlán y se hace un museo de máscaras en Tonalá , se
da el paso a una historia carnavalesca y
teatral, a un juego.
Han quedado
miles de pedazos de la
cerámica prehispánica tonalteca como lo ilustramos al inicio de este capítulo
número 8 , entonces para su interpretación
hacemos lectura de cartas , aventamos los dados, barajeamos esa pedacera arqueológica tratando
de adivinar ese pasado arqueológico si es que tenemos un poco de suerte,
todo es un juego, nos divertimos triturando con nuestros pies vasijas, ollas y cráneos prehispánicos y luego como niños soltamos la risa, no le
den importancia, es tan solo un juego más del INAH Jalisco que ante su miseria opta
mediante las cartas o dados adivinar qué zona arqueológica atenderá: ¿Cuál es
el futuro del INAH Jalisco ante el inicio de los 500 años de la llegada de los
españoles a Tonalá y que es el inicio formal
para la celebración anticipada de
los 500 años de Guadalajara? ¿Tiene futuro el INAH Jalisco o será siempre un
muerto viviente sepultado en el pasado?
Esto último expresado sería una reflexión
muy amplia al preguntarnos con mayor objetividad cuál es el futuro de la
arqueología y plantea por sí misma un dilema y paradoja: Si la arqueología se
orienta exclusivamente al pasado: ¿Cómo podemos hablar del futuro de la arqueología?
, eso se resuelve precisamente en la zona arqueológica de Coyula Matatlán: el
cementerio prehispánico se destruye para
hacer el cementerio de la sociedad de
consumo que encierra el futuro de nuestra sociedad presente, esto parece como si estuviéramos jugando, analicemos con
mayor detalle este aparente juego pero para que sea más divertido metamos al
INAH Jalisco a este juego que le plantea un dilema: Dentro de cuatro años Dios
mediante se celebran los 500 años de la llegada de los españoles a Tonalá que
es el inicio formal para la celebración de los 500 años de Guadalajara: ¿Tendrá
el INAH Jalisco autoridad y calidad moral para hablar de la arqueología del
reino de Tonalá?
EL CAOS Y
EL JUEGO
Admiro extraordinariamente las reflexiones
teológicas del Papa Benedicto XVI en
particular su libro “Jesús de Nazaret” que me ha servido de inspiración para
realizar un sencillo escrito aún no concluido que titulamos: “Las sandalias del
Carpintero de Nazaret” por esta
admiración y respeto que siento por el Papa Benedicto XVI me atrevo desde mi pobreza y humildad a hacer un sencillo comentario a una de sus obras titulada: “El espíritu de
la liturgia” donde en su página inicial siguiendo una línea y tradición
teológica del siglo pasado el teólogo Joseph Ratzinger inicia su reflexión dando continuidad a ese planteamiento
donde a la liturgia se le compara con el
juego, con la teoría del juego, me permito transcribir algunas de esos
planteamientos iniciales:
“¿Qué
es realmente la liturgia? ¿Qué ocurre en ella? ¿Con qué tipo de realidad nos
encontramos? En los años veinte del ya siglo pasado, se hizo una propuesta:
entender la liturgia como un «juego»; la comparación se basaba en que, tanto la
liturgia como el juego, tienen sus propias reglas, construyen su propio mundo,
vigente en la medida en que nos involucramos en él, un mundo que, naturalmente,
vuelve a su ser cuando acaba el «juego». Bajo otro punto de vista, el juego, si
bien tiene un sentido, carece de finalidad y, precisamente por eso, tiene un
aspecto curativo e incluso liberador; nos aleja del mundo de los objetivos
cotidianos y de sus presiones para introducirnos en lo gratuito, eximiéndonos,
de este modo, y por un tiempo, de todo el peso de nuestro mundo laboral. Según
esto, el juego es, por así decirlo, otro mundo distinto, un oasis de libertad
en el que, por un instante, podemos dejar fluir libremente la existencia.
Necesitamos esos momentos en los que nos evadimos del dominio de la vida cotidiana,
para poder sobrellevar su carga. Todo esto tiene algo de verdad, pero una
explicación así no es suficiente, porque, en ese caso, lo importante no será a
qué jugamos. Efectivamente, lo que hemos dicho juego, y en cada juego existe un
esquema fijo impuesto por sus reglas, que se materializa muy pronto en su
propio gravamen y sus propias finalidades. Si pensamos en el mundo del deporte
actual, en los campeonatos de ajedrez o en el juego que sea, en todos los casos
se pone de manifiesto que el juego, si no se quiere perder en un mero jugueteo
vacío, rápidamente pasa de ser lo totalmente distinto, de ser un anti-mundo o
no-mundo, a ser una parcela del mundo con leyes propias.”
Este planteamiento inicial desde mi punto de
vista estrictamente personal no parece ser conveniente dada la importancia
trascendental de la Liturgia, se parte del juego y la teoría del juego cuando
la liturgia es fuente y el culmen de la vida cristiana, es el precio elevadísimo de la Redención realizada
por el Señor Cristo Jesús en la Cruz, es
lo más grande y trascendental de toda la humanidad, de todo hombre, solo los
soldados romanos indiferentes al dolor del Señor Crucificado puede ponerse a
sus pies a jugar dados para dejar al
Señor desnudo, esto quita seriedad a la pastoral Litúrgica , desvirtúa los
sufrimientos del Señor en la Cruz que se verían como un juego, y en consecuencia ensombrece la tarea
teológica.
Esta
tesis teológica requiere una amplia reflexión pero nos
apartaríamos de nuestro objetivo, solo hemos de decir que a los fieles
cristianos se nos acusa de negar el mundo
y poner nuestra meta en el cielo, con ello desatendemos el mundo y
creamos otros mundos paralelos y esto
encierra una irresponsabilidad del que
se nos pedirán cuentas, tenemos el mundo alucinante de las drogas o los mundos virtuales
fantásticos que niegan el mundo y la
realidad real, todo ello es la evasión y negación de la realidad que termina
siendo un grandísimo problema al tratar de determinar nuestra responsabilidad
y terminaríamos justificando la Liturgia como un juego.
Con la excepción de esta sencilla
observación esta obra del Papa Benedicto
XVI nos orienta y nos da luces sobre los tesoros admirables de la liturgia,
pero dejemos a los teólogos esa tarea y
veamos más bien nuestra responsabilidad como fieles laicos.
EL FIEL LAICO Y SU MISIÓN
DEL ORDENAMIENTO DE LAS REALIDADES TEMPORALES
Tratamos de adivinar el fin que tendrá la sociedad de consumo de la que somos parte que origina los grandes
vertederos, como fieles laicos nos han encomendado nuestros padres del Concilio
Vaticano II mediante una nueva evangelización el ordenamiento de las realidades
temporales , poniendo en claro el Papa Juan Pablo segundo la vocación y misión
de los laicos en la Iglesia y en el mundo que se deriva esta doble misión de su bautismo en que se
constituye como sacerdote, profeta y rey, desde luego esta dignidad de
sacerdote en el fiel laico lo hace partícipe del sacerdocio común no del
ministerial, en cuanto a profeta que le confiere la tarea evangelizadora,
mientras la pastoral social es la atención a la problemática del mundo
orientada todo ello al ordenamiento de las realidades temporales, el fiel laico
tiene por misión propia el orden no el
caos, estamos entonces ante el caos y el desorden como lo hemos mencionado anteriormente, se
nos han dado dones y carismas para
entender ese orden, ¿Pero de donde se deriva ese orden?, ya hemos expresado que
el caos y el desorden se oponen al orden de la creación de Dios , esa creación
que es destruida en la extraordinaria Barranca de Tonalá, y por otra tendríamos
la pastoral o calendario Litúrgico.
Para ahondar un poco más en estas
reflexiones hemos de mencionar que en capítulos anteriores hemos visto el orden
del calendario prehispánico que refleja ese orden cósmico de la creación de
Dios que han superado esa confusión y caos, ahora engranamos a esos
calendarios solares y lunares el calendario litúrgico, el tiempo sagrado, la
fiesta de la pascua determinada por el ciclo solar y lunar, repetimos entonces
que el tiempo se vuelve sagrado , es decir la historia se transforma
mediante la Eucaristía o la Cruz
en historia de la Salvación, el Señor de la Historia se hace presente en
nuestras vidas aquí y ahora.
En el
sencillo ensayo en borrador de su servidor titulado: “Las Sandalias del
Carpintero de Nazaret” y que como ya hemos dicho está inspirado en la obra del
Papa Benedicto XVI: “Jesús de Nazaret” en el Capítulo 7 de este sencillo ensayo
abordamos algunas cuestiones sobre la pastoral liturgia vista desde la sencillez de los
fieles laicos, el orden del calendario litúrgico de tal modo que no es necesario repetirlas.
LOS 500
AÑOS DE GUADALAJARA
Y EL
OLVIDO DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Vemos por ejemplo que Guadalajara se prepara
para celebrar sus 500 años, como ciudad se conoce la fecha de su peregrinación
y de su asiento definitivo, puede reconocerse su origen y su existencia, por
ello puede celebrarse.
Pero no así la fundación del pueblo de
Tonalá , menos aún conocemos la historia y fundación de Tlaquepaque, Zalatitán,
Huentitán o Tetlán, no tiene fecha de nacimiento, no están registrados , por
tal razón ellos no pueden celebrase como
lo hará Guadalajara, su origen es confusión
y tinieblas, nacieron de la nada, se tratará de adivinar su fecha de fundación
mediante las cartas o juegos de dados, estos pueblos existen por suerte y
casualidad, no son nada ni nadie, son pueblos y hombres que no tienen historia ni rostro y con esa misma facilidad pueden ser
deformados, destruidos y desaparecer sin
que a nadie le importe, como en efecto ha ocurrido.
Celebrar
Guadalajara antes que Tonalá , antes que su posible reconstrucción
arqueológica de Coyula Matatlán es contradecir la tarea noble de esta nueva
evangelización ya que cometeríamos los
mismos graves omisiones de la primera
evangelización que permitieron la
destrucción y exterminio de los pueblos
prehispánicos del Occidente de México, una Nueva Evangelización por parte de la Iglesia en Guadalajara plantea necesariamente una nueva visión de valoración
y reconstrucción arqueológica e histórica del Occidente de México.
LA RUPTURA
DE LA ARQUEOLOGÍA Y LA HISTORIA
EN
GUADALAJARA
Es evidente por mucho que el INAH Jalisco se
empeña en minimizar, ocultar y sepultar el crimen del
resquebrajamiento de la zona
arqueológica de Coyula Matatlán con la
basura de Guadalajara, la historia, la
arqueología y la antropología en
Guadalajara a partir de ese hecho
lamentable y vergonzoso ha sufrido un
quiebre y una fractura, es una ruptura radical y absoluta en la forma en que se ha escrito e interpretado la
historia en Guadalajara, si durante 30 años
se permitió la destrucción de la zona arqueológica con la basura de
Guadalajara es evidente que a los
arqueólogos, antropólogos, historiadores y cronistas de Guadalajara no les
importa en lo más mínimo nuestro pasado prehispánico , ellos podrán hablar y
desbordarse sobre la historia de
Guadalajara, pero curiosamente los pueblos indígenas en torno a Guadalajara no
tienen historia y: ¿Y cómo podemos emprender una nueva evangelización si tenemos una pobre y torcida visión de los
pueblos indígenas que ha sido
esclavizados, despojados y es donde se
extiende la marginación y la pobreza presente en las distintas épocas
históricas?, ¿Haremos esta nueva
evangelización a la que nos envían nuestro Padres Conciliares con la espada y
la cruz? ¿Haremos esta evangelización
con el poder del Estado, con la fuerza policiaca y militar en los ahora descendientes de los pueblos
indígenas?
Su historia
es una exaltación y justificación al poder que sirven, la historia y arqueología como instrumento de poder
de explotadores y conquistadores que han cometido grandiosos despejos y
crímenes contra los hombres y pueblos más vulnerables y desprotegidos, en este
caso los pueblos indígenas, la historia
de los desposeídos y olvidados, de los
explotados y esclavizados, de los que no tienen voz ni rostro, de los excluidos
y pobres y que son nada ante los poderes del mundo, los hombres que viven entre la basura, en el
lado oculto de la brutal y criminal sociedad de consumo: ¿Pueden esos hombres
de la basura tener y escribir su propia historia? ¿Pueden los olvidados y marginados
reconstruir su historia?
Al expresar esa ruptura de la arqueología de
Jalisco no es por que queramos forzar la
historia en beneficio de nuestros intereses personales, pues de hecho, como ya
hemos dicho no somos ni arqueólogos ni historiadores, pero el Señor de la
Historia Cristo Jesús nos ha dado en su
providencia esos dones y gracias, esos talentos
que no podemos esconderlos
enterrándolos bajo tierra, sino más bien
según nuestras pobres y
limitadas posibilidades desenterrar los
tesoros de la arqueología y mostrarlos a
la luz del día, pues en efecto los fieles somos luz del mundo.
Con respecto a esas metodologías para la
interpretación arqueológica e
histórica no usamos por ejemplo como una receta el materialismo histórico de la filosofía
marxista como se ha auxiliado de ella la
Teología de la liberación y su opción preferencial por los pobres comprendida particularmente
desde el proletariado y la lucha de clases y no
desde la pobreza evangélica , sino que más bien hemos procedido conforme al caminar del Señor en la historia en el tiempo y el
espacio, tratando de injertar y
transformar la historia particular en la Historia de la Salvación,
desconociendo si logramos esa meta, pero
al menos es esa nuestra sencilla ofrenda colmada de debilidad que presentamos ante el altar del Señor para
que sea transformada eucarísticamente.
En la Eucaristía que es el sacramento de su pasión, muerte y
resurrección celebrado por los
franciscanos en la capilla o catedral
hecha de basura Cristo Jesús el Señor de la Historia se hace contemporáneo nuestro , se hace
nuestro compañero aquí y ahora , y en el viacrucis en Coyula Matatlán no es un juego teatral , en el fondo encierra la brutal y criminal sociedad de
consumo que termina por destruir la
creación de Dios y crucificar al Señor,
la eucaristía como luz en que se abre
los ojos de los peregrinos de Emaús y reconocen al Señor Resucitado iluminan esas ofrendas milenarias prehispánicas y anuncian la
resurrección de esos hombres que fueron sepultados en Coyula Matatlán, la
arqueología es una sombra o figura de su resurrección y al mismo tiempo la muerte y sepultura de
nuestra sociedad de consumo, ante esta metodología del Señor de la
Historia no hablamos del pasado con la arqueología sino que tratamos del futuro, esto lo
repetimos: Nuestra arqueología es un espejo que define
y reconstruye nuestro rostro e
identidad como mexicanos siendo que la
conquista española iniciada en Tonalá en 1530 es tan solo una etapa histórica transitoria
de nuestro proceso histórico milenario como ya lo hemos repetido anteriormente
pero lo ratificamos dado su importancia, no somos españoles
descendientes de la Guadalajara España sino indígenas mexicanos cuya rica herencia está
encerrada en la arqueología proyectada a su vez al futuro.
LA FALSA
ARQUEOLOGÍA ATADA AL PASADO
Se tiene la creencia como ya hemos expresado que nuestra fe está
ligada al pasado, a acontecimientos de hace dos mil años, que los fieles
cristianos pertenecemos y estamos encadenados a lo viejo, incapaces de sumarnos al desarrollo asombroso de las tecnologías que harán el brillante
futuro de la humanidad.
La reciente
encíclica del Papa León XIV
publicada el pasado 15 de mayo del 2026
desmiente lo antes expresado,
esta encíclica aborda luces y
sombras sobre las nuevas tecnología como
es la inteligencia artificial e incorpora a los fieles cristianos
a un debate ante el impacto mundial de
estas tecnologías de vanguardia conforme a los lineamientos históricos de la Doctrina Social de la
Iglesia.
LA
ENCICLICA DEL PAPA LEÓN XIV
MAGNIFICA-HUMANITAS
En esta reciente encíclica el Papa León
XIV hace en el primer capítulo un resumen
de la Doctrina Social de la Iglesia
iniciada propiamente con el Papa
León XIII al publicar su encíclica “Rerum novarum” “Nuevos asuntos” , publicada en 1891
cuando vive el mundo una de sus
etapas de mayor transformación como es
el inicio de la revolución industrial, con ello la Iglesia oportunamente se preocupa
por la problemática del mundo, es evidente que el cardenal Robert
Francis Prevost Martínez al ser nombrado Papa
cambia su nombre a León XIV expresando con ello la continuidad de Rerum novarum dando continuidad a la Doctrina Social de la Iglesia,
al respecto el papa León XIV expresa:
3. Con este espíritu, en
1891 León XIII publicó la Encíclica Rerum novarum , cuyo 135°
aniversario celebramos este año con profunda gratitud. Con ese documento, mi
querido Predecesor impulsó aquella reflexión sobre la sociedad, la economía y
la política que hoy llamamos “Doctrina social de la Iglesia”. Y cuando algunos
objetaban que la Iglesia no debía desperdiciar energías en cuestiones mundanas,
sino preocuparse por comunicar un mensaje de vida eterna, él respondía con
realismo y sabiduría que el anuncio del Evangelio no puede olvidar la vida
concreta de los pueblos. Han pasado muchas décadas desde entonces, y
el Magisterio, los pastores, los teólogos y los fieles han seguido
reflexionando sobre las cuestiones sociales a la luz del Evangelio. Hoy, la
Doctrina social de la Iglesia es un patrimonio de sabiduría, en el que encontramos
principios para pensar, criterios para discernir y juzgar, y orientaciones
concretas para actuar. Se fundamenta en la Sagrada Escritura y en la Tradición
y, en diálogo con las ciencias, nos ayuda a leer con lucidez los desafíos del
presente, identificando caminos adecuados para vivir un testimonio cristiano
límpido, con alegría y al servicio del mundo. No es un conjunto estático de
conceptos, sino un corpus vivo de verdades, que custodia e interpreta la
vocación de la humanidad a una vida plena y justa. A esta tradición viva deseo,
por tanto, sumar mi voz, invocando la asistencia del Espíritu de sabiduría, que
habita en el mundo desde su creación (cf. Pr 8,22-31).
En este
resumen que ofrece el Papa León XIV se
agrega: La encíclica Quadragesimo anno de Pio XI publicada en 1931, san Juan
XXII publica la encíclica Mater et magistra y luego Pacem in terris, luego el
Papa León XIV menciona la gran contribución del Concilio Vaticano II, Pablo
VI publica la encíclica Populorum
progressio y después Octogesima adveniens, san Juan Pablo II publica la encíclica Laborem exercens, luego Sollicitudo rei sociales,
después Centesimus annus, el papa Benedicto XVI publica la encíclica Caritas in
veritate, el papa Francisco publica la encíclica Gaudium et spes luego Evangelii
gaudium y después publica la encíclica
Laudato si, luego Fratelli tutti, finalmente publica Dilexit nos.
Esta doctrina social como expresa el Papa
León XIV no es una doctrina o pensamiento personal sino que
es un patrimonio común de la Iglesia de los últimos dos siglos que expresa esa
unidad y comunión eclesial y que nosotros los fieles laicos hemos de respetar siendo fieles a sus principios, no buscamos nuestro pensamiento o doctrina personal sino la doctrina de la Iglesia confirmada
con nuestros padres del Concilio
Vaticano II.
Así como hemos expresado la unidad
y comunión eclesial con la
pastoral Litúrgica en el sencillo ensayo de su servidor titulado: “Las Sandalias
del Carpintero de Nazaret” inspirado a su vez en la obra del Papa Benedicto XVI
titulado “Jesús de Nazaret”, así también ahora, seguimos los lineamientos y
directrices de la Doctrina Social de la Iglesia para abordar y profundizar
sobre la historia y la arqueología, no es entonces una iniciativa o logro personal,
no hay motivo para vanagloriarse, si es que en la basura puede un hombre
vanagloriase.
LA MAYOR Y
MÁS PROFUNDA TRANSFORMACIÓN
DE LA
HISTORIA DE LA HUMANIDAD
CON LA
REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y TECNOLÓGICA
QUE
ORIGINAN LOS GRANDES VERTEDEROS
Siguiendo esas líneas pastorales reflexivas
del Papa León XIV podemos expresar que en
los dos últimos siglos la humanidad ha vivido la época de mayor
transformación de la historia debido a la revolución industrial y
tecnológica, superando a todas las épocas juntas de los últimos 5000 años, por
lo tanto nos ha tocado vivir una época extremadamente acelerada y compleja, por ello nuestra
Iglesia redobla esfuerzas para responder
a esos desafíos.
Estos nuevos hombres del pensamiento
científico , de la ciencia aplicada a la
industria y la tecnología rechazan todo aquello
que no puede demostrarse física
y matemáticamente, que no puede ser pesado y medido, comprobado por los sentidos y el experimento
del laboratorio, solo importa el cuerpo y la materia, el objeto que puede
transformarse industrialmente y volverse una mercancía, por lo tanto la
fe, los principios religiosos, los aspectos espirituales y morales son incompatibles con los principios de la ciencia y el pensamiento científico.
LA
CREACIÓN DE DIOS
ANTE LA
CIENCIA Y EL PENSAMIENTO CIENTÍFICO
Dios ha creado el universo con todo aquello
que contiene: las estrellas, el sol, la luna, la tierra, los mares, las montañas, los minerales, lagos, ríos, los árboles, las
aves, los reptiles, los peces, los insectos, los animales domésticos, las
fieras y ha creado al mismo hombre y le
ha dado sabiduría, ciencia y entendimiento
para someter la creación y ser el
hombre señor de la creación.
Esta creación de Dios de millones de
millones de especies está colmada de infinitas maravillas a tal grado de que podemos decir que el
hombre solo ha descubierto probablemente
tan solo un 3% de esa creación,
si vemos por ejemplo las
dimensiones del universo creado, o vemos
el mundo de los insectos, millones de
insectos que con órganos y miembros con
funciones admirables que el hombre de la ciencia y del pensamiento
científico no lo pueden explicar, vemos
a pequeños organismo que trastornan
los planes de la humanidad como es el caso de la pandemia del coronavirus
, hay seres vivos en los oscuros abismos
de los océanos donde el hombre no ha
podido explorar y viven ahí organismo
asombrosos.
El hombre del desarrollo industrial y
tecnológico ha descubierto y
desarrollado varios inventos que han cambiado la historia de la
humanidad: el motor de vapor y de
derivados del petróleo y la electricidad, mediante la experimentación con
materiales ha desarrollado una amplia
gama de materiales industriales, mediante ensayos de laboratorio ha
desarrollado nuevas medicinas , la física ha desarrollado la energía atómica, con la electricidad han creado millones de aparatos, desarrollado
los medios de comunicación masivos y han impulsado la era electrónica, las máquinas
como trenes, carros, aviones y era espacial han revolucionada el mundo y
transformado radicalmente la vida del hombre, hoy como nos enseña el Papa León XIV la era digital con los teléfonos
celulares plantea una nueva y profunda revolución que cambia totalmente la historia de la humanidad y plantea grandes
desafíos para la Iglesia.
Ante estos espectaculares logros
industriales y tecnológicos el hombre ha dejado de maravillarse de la creación de Dios, la creación será solo
una fuente de materias primas baratas y abundantes para ser transformadas industrialmente, se desarrolla
un antropocentrismo industrial y
tecnológico donde el hombre adora las
propias obras de sus manos, esto originan
una fascinación por el futuro que
puede construir el propio hombre excluyendo a Dios de ese proyecto futurista,
gracias al acelerado desarrollo industrial y tecnológico y en consecuencia
aparece la sociedad de consumo , la sociedad instantánea y desechable, los
gigantescos vertederos de basura como lo es Coyula Matatlán.
En este futurismo industrial y tecnológico el pasado, la historia no tienen importancia,
las religiones están atadas a ese pasado arcaico y obsoleto, todos esos principios abstractos
son inoperantes en estas nuevas sociedades ultra modernas, rápidas e
instantáneas, la carrera acelerada al futuro digital y tecnológico desprecia
brutalmente la historia y la arqueología, el pasado es un estorbo, un
distractor que debe ser relegado, olvidado, desechado y destruido.
Ya
hemos expresado que según ellos Dios
reinaba en sociedades ignorantes y supersticiosas,
en hombres débiles que los asustaba y
amenazaban las fuerzas naturales de la creación y del que ahora el hombre dice
tener dominio mediante sus máquinas,
pero si Dios ha creado al hombre: ¿El
Creador no conocerá lo que es y puede llegar a hacer el hombre con esa ciencia y sabiduría que el mismo le ha dado?
Aquel que dio dominio al hombre sobre su creación: ¿No tendrá dominio sobre el
hombre? ¿Lo creado se puede volver contra su Creador?
Las profundas interrogantes y problemas que aquejan y angustian al ser y el corazón
del hombre no pueden ser respondidas en
el deslumbrante futurismo de la ciencia
y del pensamiento científico
aplicados a la industria y la tecnología en la revolucionaria era digital, sino en
acontecimientos de ese viejo pasado que desprecia y que ocurrieron hace ya casi
dos mil años, la historia y la arqueología
de la obra de la Redención
determinan las luces que orientan
el verdadero futurismo, una carrera futurismo industrial y tecnológica que no esté
apoyada y cimentada sobre ese pasado
milenario esta irremediablemente
destinada a desquebrajarse, hundirse y perderse, a
tropezar con la humilde Piedra.
Ese futurismo
industrial y tecnológico termina
por engendrar un materialismo
brutal que culmina por esclavizar, cegar y aprisionar al propio hombre, las fuentes de
la verdadera alegría y de la paz del corazón del hombre van más allá de un
futurismo materialista de ciencia y la
tecnología, más allá de la sociedad de consumo, hoy como en ninguna otra
época de la humanidad el hombre se
siente tan inseguro e infeliz, dice
tener todo y siente un enorme vacío en
las profundidades de su ser, vive en
grandes ciudades rodeado de millones de hombres
y sin embargo el hombre se siente solo, tiene asombrosos sistemas de
vigilancia y cada día se siente más inseguro y amenazado
por el propio hombre, ha credo nuevas medicinas y al mismo tiempo han aparecido nuevas y terribles enfermedades, tiene
permanentemente un teléfono celular en sus manos que supuestamente lo conecta con el mundo y termina aislándose
del mundo y la realidad real, los jóvenes no tienen esperanza en el
futuro y son profundamente infelices y
encuentran el fácil mundo de las drogas.
El hombre desarrollo admirables
tecnologías que al final se volvieron
terribles armas de destrucción masiva
que traen al hombre sufrimiento y
muerte, el mundo industrial y tecnológica ha creado el mundo de la diversión y
el entretenimiento repite y canta con
sus máquinas ese mundo feliz que se puede
comprar en los súper mercados, los
falsos profetas que anuncian la
felicidad, la diversión y el entretenimiento
como corona de la sociedad de consumo, la felicidad en bolsas y paquetes
desechables, pero todo es una simulación y una máscara en el que el hombre oculta su desencanto y frustración , las pantallas fosforescentes
digitales es un mundo de ensueños del
que el hombre despierta, los que prometen la luz para iluminar
el futuro del hombre se ha
transformado en oscuridad.
La Luz verdadera brillo hace dos mil años, es
la luz de la arqueología e historia de la Salvación, la destrucción del mal y
de la muerte que amenaza en todos los tiempos, épocas y generaciones al hombre, solo desde esa Luz podremos distinguir los grandiosos males que están destruyendo aceleradamente nuestra sociedad futurista industrial y tecnológica guiados por las
luces de las pantallas de los teléfonos celulares, en los grandes vertederos de
basura se va escribiendo su propia historia de su infelicidad, frustración y
destrucción.
Si así fuera como pregonan
los profetas de la era industrial
y tecnológica haría a los hombres de nuestra época y generación los más felices
de todas las épocas históricas, y sin embargo nuestros jóvenes están gravemente
amenazados por las drogas, los niños con sus risas han desaparecido de nuestro mundo, los niños
son el verdadero futuro de nuestra
sociedad, no los celulares de la última generación, hoy en muchos países cada
vez ven la urgencia de prohibir a los menores de edad el acceso a las redes
sociales, se van viendo los gravísimos peligros de la gloriosa era digital, con
esta lógica nada amenaza tanto al futuro que son los niños como el teléfono celular y las redes
sociales: ¿Dónde está entonces el admirable futuro de la revolución digital?
Podemos
concluir que la industria y la tecnología enteramente objetiva y materialista terminan
por deshumanizar al hombre, el objeto o instrumento por muy sofisticado
que sea no puede superar la
dimensión eterna del ser del hombre , el dilema siempre
presente entre el objeto y el ser , no
se es más por tener más como expresa el Papa
León XIV:
94.
El peligro de que la humanidad sea víctima de sus propias conquistas había sido
ya percibido con lucidez por san Pablo VI, cuando advertía que «los progresos
científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes, el
crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados de un auténtico
progreso social y moral, se vuelven, en definitiva, contra el hombre». [121]
Por eso el progreso técnico, valioso en sí mismo, requiere un discernimiento
sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que persigue. Si el
desarrollo tecnológico avanza sin una adecuada maduración ética y social, puede
suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad:
se “tiene másˮ, pero no se “es másˮ, y la persona corre el riesgo de ser
valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece.
Hemos de ver
en esta reflexión que la sociedad agrícola ganadera había
permanecido más o menos inalterable
durante más de 5000 años, en ese contexto se da la historia del pueblo de Dios y la Obra de la
Redención realizada por el Señor de la
Historia hace ya casi 2000 años, por ello nuestra fe está ligada al pasado , a sociedad agrícolas
y ganaderas, incapaz de entender e incorporarse
a ese revolución industrial y tecnológica del hombre haciendo con ello la época de mayor desarrollo y transformaciones aceleradas, una sociedad
extremadamente revolucionaria que
impacta fuertemente en el ser y el quehacer de la Iglesia.
Pero veamos que los grandes vertederos de
basura como lo es Coyula Matatlán con millones de toneladas de basura es precisamente el fruto final de la ultra
moderna sociedad industrial y tecnológica
y encierra a su vez el sombrío futuro
de esta sociedad: ¿Puede tener futuro la sociedad de consumo industrial
y tecnológica de Guadalajara?
Esta tendencia al futuro mediante la sociedad del desecho y de la novedad de la moda, originan el desprecio y destrucción de lo viejo, de lo pasado de moda, por ello esta sociedad del
desecho en Guadalajara es indiferente a
la destrucción arqueológica en Coyula
Matatlán , se proyectan siempre a ese
futurismo novedoso volviéndose una carrera cada vez más
acelerada rompiendo dramáticamente con el pasado, entre ellos nuestra fe que se deriva y está enraizada en costumbres, principios y doctrina de hace aproximadamente 4000 mil años.
Toca entonces a los teólogos de la
Iglesia redescubrir en la era ultra
moderna la importancia de la historia y
de la arqueología concretamente al emprender una nueva evangelización.
EL FUTURO
DE LA ARQUEOLOGÍA
VISTA
DESDE COYULA MATATLÁN
Para responder a este encabezado se desprende una pregunta obligada: ¿Qué
beneficios aporta la arqueología y la historia
al tiempo presente y futuro? Cuando una arqueología se queda encerrada
en el pasado como lo hace la
vieja escuela del INAH Jalisco deja de tener interés y trascendencia para el presente, es solo una vitrina
museográfica que exhibe antigüedades para los turistas, esa pregunta inicial va más
allá: ¿Podemos despreciar y olvidar a nuestros padres y abuelos?, más aún:
¿Podemos negar y desconocer los orígenes
y el proceso histórico de nuestra nación que encierra nuestra identidad más
profunda?, el ser mexicano determina una escala de valores que define nuestro lenguaje , nuestras
tradiciones y costumbres, nuestra forma de ser y de vivir, y que en cada nación
es propio y único, sin estos referentes el hombre se aventura a un futurismo
sombrío e incierto al perder la fuente y raíces de su propia identidad, la
arqueología en lo profundo es una cuestión antropológica, del hombre presente,
de lo contemporáneo, ese es el pleno sentido de la arqueología en el presente y
el futuro.
El Señor de la Historia Cristo Jesús expresa en una de sus parábolas que el Reino de los Cielos es como un tesoro escondido y luego expresa que tanto lo nuevo como lo viejo son
tesoros de los que se ha de sacar lo
mejor de ellos, en este caso la arqueología
enterrada es para nuestro
pueblo mexicano un grandioso tesoro que
debe de ser redescubierto ante la luz de esa nueva evangelización, la Iglesia
en consecuencia ante esta nueva
etapa ha de ser formadora de una
nueva generación de historiadores y
arqueólogos.
Estamos ante nuevos colonialismos impulsado por las grandes corporaciones
trasnacionales, la llamada globalización que destruye toda forma de
nacionalismos y uniforma a estos hombres y naciones a los intereses mercantilistas y utilitarios de la cultura industrial y tecnológica, los
nacionalismos históricos encierra formas
particulares de ser, vivir, de consumir que por lo general se oponen a las
modas y estilos de las grandes corporaciones trasnacionales,
por ello los nacionalismos e historia
deben de ser destruidos para imponer un neocolonialismo industrial y tecnológico creando en
consecuencia nuevas explotaciones y esclavitudes.
La fe, la evangelización a la que envía el
Señor a todas las naciones no es un imperio colonialista, no es una
espiritualidad globalizada impuesta a la
fuerza unida a conquistas militares como fue la iniciada en Tonalá hace 500
años, no es entonces la Cruz unida a la espada, la fe unida a los militares del
que se pueda decir luego que ha sido una conquista espiritual que ha dejado
una mortandad y destrucción terrible como fue la conquista
española y la antigua evangelización en
Jalisco.
La cultura urbano industrial es instantánea y desechable , este concepto
de lo instantáneo no le permite la espera, es una sociedad con mucha prisa
unida al ritmo acelerado de máquinas ,
por ello rompe con los propios ritmos naturales y biológicos que tiene un proceso lento de
maduración, de crecimiento y fructificación, el ritmo lento y pausado de
las estaciones, el lento crecimiento del hombre en el seno materno que necesita
la dulce y sagrada espera , el lento crecimiento del niño al aprender a hablar
y a caminar, etc. La espera para la cultura urbano industrial es insoportable, todo tiene que ser
transformado y vuelto mercancía de forma rápida e instantánea para crear la sociedad de consumo, trillones
de mercancías envueltas en bolsas, botes
y botellas desechables: ¿Cuantos
billones de toneladas de basura se producen al día en todo el mundo? ante
esto ¿Puede la sociedad de consumo tener
futuro?
Vista esa importancia de la arqueología e
Historia de la Salvación cuyos
tesoros están enterrados en el pasado ,
en consecuencia la Iglesia antes que
cualquier otra institución gubernamental
o educativa ha de dar una
importancia fundamental a la historia y a la arqueología de los
pueblos a los que evangeliza, en resumidas cuentas, solo desde la Iglesia podrán surgir
nuevas escuelas histórico
arqueológicas en Jalisco, siendo el INAH Jalisco un caso perdido.
LOS
MUERTOS DE COYULA MATATLÁN
Y LOS
MUERTOS DEL DESARROLLO INDUSTRIAL Y
TECNOLÓGICO
En Coyula Matatlán se une la arqueología y el fin o cementerio de la sociedad de consumo,
la unión asombrosa de cementerios prehispánicos y cementerios industriales y
tecnológicos, por lo cual la arqueología desde esta visión y perspectiva ve en
las piezas arqueológicas milenarias un espejo que hace comprender nuestra propia sociedad de consumo , la
arqueología se proyecta no al pasado sino al futuro, pues es evidente que Coyula
Matatlán es un cementerio prehispánico y
es un cementerio de la sociedad de consumo, el hombre milenario antiguo y el hombre ultra moderno que a pesar de su gran desarrollo no ha resuelto el problema de la muerte,
ahora entendemos con mayor claridad la
ofrenda a los muertos en Coyula Matatlán
y las ofrendas desechables a la muerte de
nuestra sociedad de consumo, la preocupación de la muerte en aquellos
antiguos hombre es exactamente la
misma que los hombres de la industria y
la tecnología, las dos sociedades
incapaces a pesar de sus esfuerzos
por explicar y vencer la muerte, por alargar la vida y trascender al
futuro.
Entonces la arqueología no nos hace comprender al hombre del pasado sino que responde a las preguntas
fundamentales de nuestra propia generación y sociedad altamente desarrolladas.
En este caso la muerte que nos vuelve al pasado del tiempo
arqueológico, por ello el hombre futurista
debería de tener respeto por las
tumbas prehispánicas, porque él mismo no escapará a pesar de la grandeza de su ciencia y
tecnología al poder de
la muerte.
LA
ARQUEOLOGÍA CONFORME AL SEÑOR DE LA HISTORIA
ES UNA
CUESTIÓN TEOLÓGICA
¿Cómo podemos en esta sociedad industrial y tecnológica vivir
conforme a criterios y doctrinas que fueron dictadas hace dos mil años?, Nos referimos desde luego
al Maestro y Señor Cristo Jesús que enfrenta
y resuelve la cuestión del mal y de la muerte del hombre que le impide al hombre
trascender al futuro, la continuidad de la vida, la Resurrección del Señor que
responde plenamente a esas interrogantes del hombre.
Las
respuestas profundas de nuestra
existencia no están en el futuro ultramoderno
industrial y tecnológico y menos aún esperando una respuesta ante la
inteligencia artificial sino en aspectos
históricos y arqueológicos de hace 2000 años, la Iglesia nos hace
comprender la importancia de la
historia y de la arqueología y es fundamental
para emprender una nueva evangelización distinta a la iniciada en 1530
en Tonalá, por ello la historia particular
se transforma en Historia de la Salvación, en razón a esto la arqueología en su última
expresión termina siendo una reflexión teológica: Si la Iglesia
funda su fe y doctrina en
principios de hace dos mil años se
comprende entonces que debería de ser
muy conocedora y respetuosa de la
historia y de la arqueología de los pueblos que dice evangelizar: ¿Cómo puede
hablar de una historia y una arqueología bíblica y no
valora y respeta la arqueología de los pueblos y la historia particular de cada hombre? Solo
de esa forma puede realizarse una auténtica inculturación.
Al
romper radicalmente con el pasado el súper
desarrollo industrial y tecnológico se aventura
a un futurismo acelerado que tarde o temprano lo llevara a un
precipicio, es el rompimiento entre ciudad y entorno natural, entre las obras
del hombre y la creación de Dios, por ello la tierra y sus ecosistemas lucen
destruidos y amenazan ahora gravemente
la propia vida del hombre.
. La Iglesia en Guadalajara fiel a ese
mandato de la nueva evangelización debería
de ser impulsora de esas nuevas escuelas arqueológicas e históricas, solo así podríamos seguir con fidelidad y coherencia al Señor de la Historia que resucitará en su
momento a esos pueblos y culturas destruidas en Coyula Matatlán y serán
presentadas ante él como juez de la misma forma que nosotros, esto modifica radicalmente
el concepto que teníamos sobre la historia, arqueología y antropología.
LOS JUBILEOS Y EL TIEMPO PASADO
Hemos visto cómo el pensamiento científico,
industrial y tecnológico tiende a un futurismo acelerado, por ello desprecia y
destruye el pasado, en la Historia de la Salvación Dios impone en su pueblo la
celebración de los jubileos precisamente
para que el hombre no olvide el pasado y se enorgullezca de un
modernismo que él construye con sus manos, los
jubileos nos permiten conocer y respetar el pasado, redescubrir la
importancia de la historia, por eso enmarcamos este sencillo ensayo en los
providenciales jubileos que estamos ya
casi celebrando y ya los hemos descrito anteriormente.
El jubileo significa una fiesta, una
celebración, pero particularmente una liberación, la liberación de los pobres y oprimidos, la
liberación de las esclavitudes, desde esta liberación del jubileo daríamos
nuevas luces a la Teología de la Liberación como contribución teológica de Latinoamérica considerando que
los dos últimos papas son de América, de evangelizada es ahora evangelizadora,
dentro de este tiempo tendríamos tres jubileos fundamentales: La llegada de los primeros evangelizadores a
Tonalá en 1530 que coincide con el jubileo de 2000 años cuando el Señor inicia
su tarea evangelizadora, los 500 años de las apariciones de la Virgen de
Guadalupe y particularmente el grandioso jubileo de los 2000 años de la muerte
y resurrección del Señor Cristo Jesús, con ello el pasado toma una importancia
fundamental y podrá explicar con mayor claridad teológica ese futurismo
industrial y tecnológico, la importancia de la historia y de la arqueología, el
respeto por nuestro pasado, por aquellos que nos han antecedido, entonces
entenderemos que Guadalajara no puede destinar una zona arqueológica a un
basurero como lo ha hecho en Coyula-Matatlán,
para Guadalajara que se prepara a celebrar sus 500 años la arqueología
no tiene ninguna importancia.
Son las maravillas del Señor de la Historia,
el verdadero jubileo y el verdadero descanso
y ojala, él por su gracia, nos
permita ser contados entre sus más pobres y humildes discípulos.
Juan Ángel Peña Enríquez
Pepenador
del vertedero Coyula-Matatlán
Si Dios
nuestro Padre
por medio
del Señor Cristo JesúsSeñor de la Historia nos permite
y ayuda
continuaremos con el siguiente capítulo

No hay comentarios:
Publicar un comentario